miércoles, 25 de mayo de 2016

Semana Fantástica de la Ciencia en los Medios #e-ciencia #noticias


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«El periodismo musical consiste en gente que no sabe escribir entrevistando a gente que no sabe hablar para gente que no sabe leer» - Frank Zappa

Durante esta semana, dos noticias de carácter científico se han colado entre lo más leído. Si bien la ciencia en los medios de comunicación no suele tener el éxito que nos gustaría a quienes nos dedicamos a ella, esta semana no nos queda más remedio que congratularnos y disfrutar de cómo nuestros amigos han podido hablar de temas que hasta hace días desconocían, de cómo han compartido en Facebook links referidos a estas dos noticias y de cómo la ciencia se colaba en las portadas entre Pablo, Mariano, Pedro y Albert.

Bueno, podría haber sido así de no ser porque ambas noticias eran una patraña.

La frase con la que empiezo este texto, en la que Zappa se refiere al periodismo musical, adquiriría más sentido aún si la aplicamos al periodismo científico, por el simple hecho de que esa gente que según él no sabe escribir y que no sabe leer, en nuestro caso, lo que es seguro es que no saben de ciencia. Y en vez de gente que no sabe hablar, tenemos gente (científicos) a la que no le interesa o no les apetece hablar.

Entremos en materia:

"Canadiense de quince años descubre ciudad Maya desde el Google Earth basándose en las constelaciones".

"Una mota de basura espacial daña la ISS. Sólo una pequeña muestra de un peligro aún mayor".

Estos dos titulares, con diferentes versiones, han aparecido en los medios de todo el mundo. En el caso de la primera noticia, tenemos ejemplos en BBC, Independent, El Universal, o en medios españoles como Antena 3 o ABC.  En el caso de la segunda, Washington Post o ABC.

Y es normal. Una noticia convierte a un joven en una especie de Indiana Jones del siglo XXI, descubriendo restos arqueológicos a golpe de clic desde su casa. En la otra, se nos hace ver la suerte que ha habido de que la mota de basura espacial fuera tan pequeña, porque un trozo un poco más grande nos habría proporcionado una gran idea para un nuevo guión tipo Apolo XIII... ¡Ah no, que ese guión ya existe!

En el caso del impacto de basura espacial en la ISS, estamos hablando de un hecho real y un problema real. Ha habido tal impacto, y es cierto que si fuera de dimensiones un poco más grandes, el problema en la estación pasaría a ser grave. Pero tal y como ha sido tratada la noticia cualquiera podría pensar que de un momento a otro los astronautas de la ISS van a morir por el impacto de un trozo de chatarra, o mejor aún, van a pasarse un rato flotando sin control hasta que Sandra Bullock se tope con una nave china y pueda volver a la Tierra entre alucinaciones en las que George Clooney le ofrece un Nespresso.

Lo normal al encontrarte una estación espacial china es que dentro haya unas palas de ping pong, porque son muy útiles cuando no hay gravedad. ¡Que la ciencia no estropee un buen tópico sobre los chinos!


Está claro que con las enormes cantidades de basura espacial que se han ido dejando en las últimas décadas en órbita con la Tierra, la posibilidad de esta colisión, existe. Pero parece claro también que estadísticamente las posibilidades son muy bajas. En casi veinte años de historia, este evento ha sido el primero que ha dañado la estación, y el daño ha sido muy leve. Las paredes del centro de investigación orbital están preparadas para recibir impactos de partículas de este e incluso mayor tamaño sin que exista peligro alguno de despresurización o destrozo. Por otro lado, las piezas de un tamaño relativamente grande son monitorizadas desde la Tierra fácilmente y por tanto se tienen "bajo control". Son aquellas de un tamaño intermedio (que superen, pero no excesivamente, un centímetro) las que podrían causar daños importantes sin ser detectadas a tiempo. Las posibilidades, en este sentido, son bajas, pero aún lo son más sin pensamos en lo grande que es el espacio por el que se mueve la Estación Espacial Internacional, siendo un vehículo de menos de mil metros cúbicos moviéndose en una órbita mayor que la Tierra, a cuatrocientos kilómetros por encima de la superficie de esta.

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El chinazo en la ISS es de 7mm aproximadamente


En el caso de esta noticia, bastante extendida en los medios, la problemática de la que han hablado es real, aunque la exageración para darle un toque dramático hollywoodiense ha sido la tónica general. Mucho peor ha sido en el caso de la noticia del niño canadiense que, por otro lado, ninguna culpa tiene, y menos teniendo en cuenta su edad. Esta noticia ha sido mucho más cubierta que la del chinazo en la ISS, y paralelamente, mucho más anticientífica.

Los hechos son los siguientes: Un chaval, enamorado de la cultura Maya, superpone mapas estelares con diferentes constelaciones sobre un mapa de la zona donde esta sociedad se asentaba, ve coincidencias en algunos puntos en los que estrellas y ciudades se superponen, y nota la ausencia de una ciudad en un punto donde en el mapa celeste tiene una estrella importante, así que sospecha que ahí debe de haber una ciudad maya, le pide a la Agencia Espacial Canadiense (que se ve que estaban ociosos ese día) que busque con sus satélites en la zona (ni siquiera lo de que usó Google Earth es cierto), y encuentra una forma geométrica con ángulos rectos, lo cual indica que es algo artificial, así que concluye que son los restos de una ciudad Maya. Es bonito, interesante, y original. Chapó por el crío. Y si se equivoca, tiene todo el derecho a equivocarse, ¡es un niño de quince años!

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La supuesta ciudad Maya y su situación grográfica


La locura viene con el tratamiento informativo del proyecto de ciencias de William Gadoury, que así se llama el estudiante. Primero en un medio de Montreal, y luego en medios de todo el mundo, los periodistas asumen que lo "descubierto" es casi irrefutable, y sin un mínimo contraste, difunden la existencia de una ciudad Maya y la bonita historia detrás del descubrimiento de esta.

Vayamos por partes:

  1. Lo encontrado, ya se sabe lo que es: Un campo de cultivo abandonado.
  2. Superponer constelaciones en cualquier zona con cierta densidad de población, y más con la libertad de escalar el mapa estelar al antojo del que lo superponga, dará siempre bastantes puntos coincidentes, porque hay muchas estrellas y muchas ciudades, y dará también algún punto que no, sin que esto implique que en ese punto haya una ciudad escondida.
  3. La zona ha sido estudiada por arqueólogos (de los de verdad) en el pasado, sin haber encontrado nada. Y menos aún una ciudad con una pirámide de casi cien metros, como asegura el joven, al que imaginación no le falta.
  4. Los Mayas no construían ciudades según la posición de las estrellas. Además de la dificultad que esto entrañaría con las condiciones de su época, los asentamientos eran creados respondiendo a otros criterios que facilitasen su existencia.
  5. El chico ha argumentado que los Mayas construían su ciudades en lugares "extraños", en vez de cerca de ríos, donde la vida sería más fácil para ellos. Los criterios de los emplazamientos en esos puntos parecen claros para los expertos en la cultura Maya, y que se alejasen de los ríos todo hace indicar que era simplemente para evitar que las inundaciones típicas de la zona destrozasen sus asentamientos.

Cómo he escrito al principio, basándome en la famosa cita de Zappa, este tipo de noticias son carnaza perfecta para periodistas que no saben de lo que escriben, pero que quieren vender, y público que no sabe de lo que está leyendo, con ganas de una historia interesante. Pero quizás la mayor denuncia que haya que hacer en este caso es la falta de colaboración por parte de los expertos a la hora de que este tipo de historias queden retratadas como lo que son en frente de la sociedad.

David Stuart, considerado uno de los mayores expertos sobre esta cultura a nivel mundial, ha publicado esto en su perfil de Facebook:

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Captura de la publicación en Facebook de David Stuart, Director del Mesoamerica Center en la University de Texas (Austin)


Si bien podríamos agradecer que salga al paso de la noticia, también podríamos reprochar que se ciña a su perfil de red social, que dudo mucho que tenga un alcance ni remotamente cercano a cualquiera de los miles de medios que han publicado el "descubrimiento". Pero lo que me parece más grave es lo que él mismo reconoce al empezar el texto: "Esta nueva historia sobre la antigua ciudad Maya descubierta es falsa. Estaba intentando ignorarla (así como las preguntas de la prensa que he estado recibiendo), pero ahora que está en la portada de la web de la BBC me veo obligado a decir algo. La historia al completo es un desastre, un terrible ejemplo de ciencia basura golpeando la red en caída libre".

Estaba intentando ignorarla. Ignoró a los periodistas que le pedían su opinión. Tan sólo cuando vio que el medio generalista de más prestigio en el mundo también caía en la tentación de publicar el embuste, decidió que había que salir al paso. Lógicamente, si en algún momento hubo la oportunidad de atajar esta historia y desacreditarla (que lo dudo), ese momento ya había pasado, una vez que la historia era viral y tema de conversación en el descanso del café en la mitad de las oficinas del mundo.

Así que de nuevo ha ocurrido. Una de las pocas veces en las que la ciencia se convierte en protagonista en los medios, ha vuelto a ser para las historias (falsas) dignas de guión de superproducción. La misma semana en la que, por ejemplo, desde la NASA se anuncia que se han descubierto más de mil nuevos exoplanetas, aunque esta noticia haya pasado bastante desapercibida. Aunque también es la misma semana en la que se ha publicado esta otra noticia. Visto lo visto, no es de extrañar. Y tanto los medios con sus magufadas, como los científicos dejando que estos las publiquen sin protesta ninguna somos culpables de ello.

Artículo publicado para el Máster de Periodismo y Comunicación Científica (UNED).