martes, 7 de junio de 2016

El ateísmo de Roberto Pombo #De Avanzada #noticias


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Hace unos meses se publicó El tiempo por cárcel, un libro en el que Juan Esteban Constaín cuenta la vida de Roberto Pombo Holguín —director de El Tiempo desde 2009— a partir de conversaciones que surgen de su amistad y la relación laboral que mantienen (Constaín es columnista de El Tiempo; he escrito un par de artículos comentando temas que surgen de sus columnas).

Aunque no he leído El tiempo por cárcel, en Kien y Ke hicieron una breve reseña en donde señalan que Pombo es ateo y de izquierda —un aspecto que, parece, es mencionado tangencialmente y casi por accidente, y que el libro no explora demasiado—:

También cuesta trabajo creer que el director de un medio, cuya linea editorial ha estado cercana al poder católico, confiese que es ateo. Lo reconoce cuando habla de su amistad con el padre Alfonso Llano Escobar.

"Fui a verlo entonces a su celda de las Facultades Eclesiásticas de los Jesuitas, allá en Chapinero, y él me preguntó eso: que si yo creía en Dios. Le dije la verdad, que no, pero también le dije lo otro: que no sabía, y que por supuesto ese me parecía —sin querer ser muy original, claro— el tema más importante de la historia de la humanidad y de todas sus partes: de la filosofía, de la teología, obvio, hasta de la literatura y de la poesía y del arte. Así que ahí empecé mi amistad con el padre Llano: en esa conversación de esa tarde en su oficina, que por suerte para mí aún no se ha acabado. Nos entendimos muy bien, y sobra decir que él nos casó entonces sin ninguna objeción".

Este no es uno de esos artículos alegando que tal personaje está de "nuestro lado" que, en el mejor de los casos, sólo son curiosidades históricas (porque lo otro que pueden ser son falacias de apelar a la autoridad). Hablando de curiosidades históricas, resulta que Roberto Pombo es descendiente de uno de los hermanos del poeta Rafael Pombo quien, por su parte, sí hizo manifiesta y parte de su obra su rechazo al dios católico y sus imposiciones sociales y culturales... pero estoy divagando.

Volviendo al asunto entre manos, yo no siento que el lado de [Roberto] Pombo sea el mismo nuestro — a pesar de que para él la existencia de un ser todopoderoso y sobrenatural es el tema más importante en la Historia (?), yo no he visto que eso se haya reflejado en su trabajo profesional: para efectos prácticos, El Tiempo tiene una línea editorial creyente (católica-cristiana), jamás ha mostrado mucha inclinación a defender o siquiera explorar el tema del laicismo y las violaciones que se cometen contra él a diario (que, en puridad, son actos de corrupción) e, incluso, al interior de la Casa Editorial ofrecen celebraciones típicamente católicas, como las que ocurren en Semana 'Santa' y Navidad.

También podemos recordar que el cubrimiento que El Tiempo ha hecho del papa Francisco cabe más en las categorías de publirreportaje o publicidad política gratuita que en la de periodismo (aún más decepcionantemente, este vicio no es exclusivo de El Tiempo).

Y a pesar de que Pombo también ha dirigido debates entre candidatos presidenciales y a la Alcaldía, no recuerdo que en ningún momento haya surgido la pregunta de cómo van a hacer los candidatos para respetar el mandato constitucional de que Colombia es un Estado laico.

Por supuesto, Pombo tiene derecho a vivir su descreencia como prefiera y si le va hacerlo como si fuera un católico más, está muy bien... aunque yo no lo entiendo — ni como ateo, ni como periodista. A mí no me cabe en la cabeza que nadie (en este caso un ateo) se resigne a vivir como ciudadano de segunda clase, por ejemplo viendo cómo sus impuestos se desperdician patrocinando creencias ajenas, y que teniendo la oportunidad de hacer algo al respecto se quede de brazos cruzados.

Como periodista lo entiendo aún menos: la objetividad es la esencia del periodismo (del bueno, en todo caso), y dirigir una redacción partiendo de la premisa de que quien afirma algo tiene la obligación de probarlo es la mejor receta para ejercer un periodismo serio y responsable. Si Pombo no tiene ningún interés en hacer respetar sus derechos ciudadanos, yo supongo que por lo menos sí le interesaría que su redacción adopte las mejores prácticas editoriales.

Pero como dije: todo esto es basado en una reseña de un libro que no he leído, y Pombo puede vivir su descreencia como mejor le parezca. Si alguien ha leído el libro y puede arrojar más luces sobre este tema, tiene a su disposición la sección de comentarios.

(imagen: Archivo El Tiempo)

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Publicado en De Avanzada por David Osorio