miércoles, 8 de junio de 2016

Mini-debate sobre símbolos religiosos en instituciones públicas en RCN #De Avanzada #noticias


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Con los casos del crucifijo en la Corte Constitucional y las oraciones en Cartagena, los medios empiezan a fijarse en el laicismo como tema. Lo chistoso es que lo tratan como si fuera un tema de opinión, y no de hechos.

Y precisamente esa discusión tuvo lugar en el segmento Sí o No de Noticias RCN, dirigido por José Manuel Acevedo — la pregunta fue si deberían prohibirse los símbolos religiosos en las instituciones públicas. Por el "Sí" fue invitado mi amigo José Fernando Flórez, quien desde el principio dejó claro que no es un tema sujeto a debate. Los símbolos religiosos están prohibidos en las instituciones públicas.

Por el "No" fue invitado el odioso Iván Garzón, un tipo a sueldo del Opus Dei, cuya función en la vida es defender el privilegio religioso católico en cuanto medio de comunicación pueda — aquí ya hemos hablado sobre ese señor, quien defiende que el Estado favorezca creencias religiosas (y, ohh, casualidad, en un país como Colombia, la mayoría de veces la favorecida va a ser la Iglesia Católica) recurriendo al victimismo y el relativismo cultural —ese que su Iglesia dice odiar, pero que usa con desparpajo cuando le conviene—.

Esta vez no fue la excepción:



Los argumentos de Flórez son claros: Colombia es un Estado laico y la única manera de tratar equitativamente a sus ciudadanos es sin darle ninguna preferencia a ninguna creencia.

Por el contrario, y como cabe esperar, los argumentos de Garzón no sólo son confusos sino que, además, son falacias.

Primero, Garzón confunde el laicismo con la prohibición de símbolos religiosos en espacios públicos, lo que es un hombre de paja, pues la prohibición opera sobre instituciones públicas; cualquier ciudadano del común puede usar el símbolo religioso que quiera al salir a la calle. Eso jamás ha estado en discusión.

Luego, Garzón salta a la falacia ad populum, diciendo que las sociedades occidentales suelen ser mayoritariamente religiosas. ¿Pero y qué? Precisamente, la democracia consiste en que las mayorías no puedan echar por la borda los derechos de las minorías, ni recibir un trato superior o privilegiado sólo por ser mayorías.

En su segunda intervención, Garzón sigue erre con erre. Él dice que los tribunales que se han encargado de estos casos (?) han dicho que el crucifijo es un "símbolo cultural". Mal que le pese, en Colombia opera la jurisprudencia de la Corte Constitucional y no de los supuestos tribunales citados convenientemente. Y en Colombia, ley mata costumbre. Y la ley es clara: Colombia es un Estado laico, y por muy "cultural" que sea el crucifijo, las instituciones públicas están para cumplir la ley, independientemente de lo que diga la cultura.

Por cierto, el argumento cultural es un excusa absurda para el autoritarismo, pues cuando alguien ostenta un cargo público está representando al Estado, y no su cultura. Si no puede con eso tan sencillo, tal vez no debería ser servidor público para empezar.

Y es entonces cuando Garzón vuelve dice que el laicismo impide que los creyentes expresen su fe en público, lo que es una mentira como la copa de un pino (¿y acaso mentir no estaba prohibido en sus Mandamientos?): los creyentes pueden expresar su fe en público, pero los servidores públicos ocupan sus cargos no como civiles sino como representantes y servidores de toda la sociedad. Como dije, si no entienden esa distinción, tal vez no deberían ser servidores públicos.

Realmente admiro a José Fernando quien, sabiendo todo esto, se aguantó las ganas de hacer Facepalm! cada vez que Garzón abría la boca. Y si para ustedes, como para mí, es inconcebible que a este oscurantista le abran las puertas en los medios de comunicación, sólo deben fijarse en los resultados de la encuesta que aparece al final del segmento: el público es tan antidemocrático que celebra el privilegio religioso y los chorrados de babas usados para defenderlo.

(imagen: RCN)

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Publicado en De Avanzada por David Osorio