domingo, 5 de junio de 2016

Una vida inspirada por un genio inesperado #Ciencia Kanija 2.0 #noticias


Artículo publicado por John Pavlus el 19 de mayo de 2016 en Quanta Magazine

El matemático Ken Ono cree que la historia de Srinivasa Ramanujan — erudito matemático y desertor escolar por dos veces —  tiene valiosas lecciones sobre cómo encontramos y recompensamos el genio oculto.

Durante los primeros 27 años de su vida, el matemático Ken Ono sufrió el fracaso y la desilusión. Al menos, así es como se veía a sí mismo. Siendo el menor de los hijos de unos inmigrantes japoneses de primera generación en los Estados Unidos, Ono creció bajo la la firme presión de lograr resultados académicos. Sus padres establecieron un listón inusualmente alto. El padre de Ono, un eminente matemático que aceptó la invitación de J. Robert Oppenheimer para unirse al Instituto de Estudios Avanzados en Princeton, Nueva Jersey, esperaba que su hijo siguiese sus pasos. La madre de Ono, mientras tanto, era la quintaesencia de una "madre tigre", desanimando de cualquier interés que no estuviese relacionado con la regular acumulación de méritos académicos.

Ken Ono

Ken Ono

Estas pruebas intelectuales produjeron los resultados deseados — Ono estudió matemáticas y se embarcó en una prometedora carrera académica — pero con un gran coste emocional. En su adolescencia, Ono estaba tan desesperado por escapar de las expectativas de sus padres que abandonó la educación secundaria. Posteriormente logró ser admitido en la Universidad de Chicago, pero tuvo una apática actitud hacia los estudios, prefiriendo las fiestas con sus compañeros de fraternidad. Finalmente descubrió un genuino entusiasmo por las matemáticas, se convirtió en profesor, y formó una familia, pero el temor al fracaso siguió pesando tanto sobre Ono, que intentó suicidarse cuando asistía a una conferencia académica. Sólo tras unirse al Instituto de Estudios Avanzados, Ono empezó a a estar en paz con su educación.

Ono siempre encontró inspiración en la historia de Srinivasa Ramanujan, un prodigioso matemático nacido en la pobreza a finales del siglo XIX en la India colonial. Ramanujan apenas recibió formación escolar formal, y aun así generó miles de resultados matemáticos independientes, algunos de los cuales — como la función theta de Ramanujan, que ha encontrado aplicaciones en la teoría de cuerdas —aún se estudian intensamente. Pero a pesar de su genialidad, los logros de Ramanujan no llegaron con facilidad. Tuvo problemas para lograr aceptación por parte de los matemáticos occidentales, y abandonó dos veces la universidad antes de fallecer por una enfermedad a la edad de 32 años.

Aunque Ono, ahora de 48 años, no se compara con Ramanujan en términos de capacidad, ha construido su carrera en parte a partir del conocimiento de Ramanujan. En 2014, Ono y sus colaboradores Michael Griffin y Ole Warnaar publicaron un resultado vanguardista en la teoría de números algebraicos que generalizaba uno de los resultados del propio Ramanujan. El trabajo de Ono, que se basa en un par de ecuaciones conocidas como identidades de Rogers-Ramanujan, puede usarse para generar fácilmente números algebraicos (tales como phi, más conocido como la "proporción áurea").

Más recientemente, Ono trabajó como productor asociado y asesor matemático en la película The Man Who Knew Infinity (El hombre que conocía el infinito), una película recientemente estrenada sobre la vida de Ramanujan. Y su nueva autobiografía, My Search for Ramanujan: How I Learned to Count (con Amir D. Aczel como coautor), traza conexiones entre la vida de Ramanujan y del propio enrevesado camino de Ono hacia una realización matemática y emocional. "Escribí este libro para mostrar mis debilidades, para airear mis problemas", comenta Ono. "Las personas que tienen éxito en sus carreras profesionales no siempre tienen éxito desde el primer día".

Como Ramanujan, que se benefició de años de orientación por parte del matemático británico G.H. Hardy, Ono da crédito de su propio éxito a encuentros afortunados con profesores que ayudaron a que afloraran sus talentos. Ahora pasa gran parte de su tiempo orientando a sus propios estudiantes en la Universidad de Emory. Ono también ha ayudado a lanzar la Spirit of Ramanujan Math Talent Initiative, una aventura que "lucha por encontrar matemáticos ocultos por todo el mundo, y ofrecerles oportunidades de progresar en este campo".

Quanta Magazine habló con Ono sobre cómo encontró su camino como matemático y mentor, y sobre la inspiradora rama de creatividad de Ramanujan. A continuación puedes disfrutar una versión condensada y editada de la entrevista.

QUANTA MAGAZINE: ¿Qué es lo que hace tan especial al enfoque de las matemáticas de Ramanujan?

KEN ONO: Primero, realmente era un poeta, no alguien que resolvía problemas. La mayor parte de los matemáticos profesionales, ya estén en la academia o en la industria, tienen problemas y su objetivo es resolverlos. Algunos quieren demostrar la hipótesis de Riemann, y se disponen a hacerlo. Así es como pensamos que debería funcionar la ciencia y, de hecho, casi todos los científicos deberían trabajar de este modo, debido a que, en la realidad, la ciencia se desarrolla a través del trabajo de miles de individuos que lentamente lo añaden a un cuerpo de conocimiento. Pero lo que encuentras en las libretas originales de Ramanujan es sólo una fórmula tras otra, y no es evidente de dónde sacó esas ideas. Era alguien que podía señalar el camino para el inicio de importantes teorías sin estar seguro de por qué nos importarían a los matemáticos del futuro.

Se le atribuye la compilación de miles de identidades — es decir, ecuaciones que son ciertas sin importar qué valores tomen las variables. ¿Por qué son tan importantes?

Es cierto que la gran mayoría de contenidos en sus libros de notas son lo que llamaríamos identidades. Las identidades se relacionan con fracciones continuadas a partir de otras funciones, expresiones para integrales, expresiones de funciones hipergeométricas, y expresiones de objetos que podríamos llamar q-series.

Pero esto sería una interpretación literal de sus anotaciones. En mi opinión, esto sería como tomar un libro de cocina de Julia Child, leer la receta, y decir que todo trata de ensamblar compuestos químicos en algo más complicado. Estrictamente hablando esto sería cierto, pero estarías pasando por alto qué es lo que hace que estas deliciosas recetas sean tan importantes para nosotros.

El trabajo de Ramanujan nos llega a través de una fantasía. Si se le hubiese pedido que explicase por qué hizo ese trabajo, probablemente diría que registró aquellas fórmulas que encontró hermosas, y eran hermosas debido a que revelaban fenómenos inesperados. Y son importantes para nosotros, actualmente, debido a que esos fenómenos especiales que identificó Ramanujan, una y otra vez, han terminado convirtiéndose en prototipos de grandes teorías matemáticas en los siglos XX y XXI.

Aquí tienes un ejemplo. En uno de sus manuscritos publicados, Ramanujan registró una gran cantidad de resultados de apariencia elemental conocidos como congruencias. En la década de 1960, Jean-Pierre Serre, ganador de la medalla Fields, revisitó algunos de estos resultados y encontró en ellos destellos de una teoría que llamó la teoría de representaciones de Galois. Esta teoría de representaciones de Galois es el lenguaje que usó Andrew Wiles en la década de 1990 para demostrar el último teorema de Fermat.

No hay una "teoría de Ramanujan", pero anticipó las estructuras matemáticas que serían importantes para todos estos trabajos contemporáneos. Vivió 80 años por delante de su época.

¿Cómo enfoca su propio trabajo matemático — más de forma artística, como Ramanujan, o con el objetivo de resolver problemas específicos, como un científico?

Definitivamente soy mucho más científico. La ciencia avanza a una velocidad mucho más rápida que cuando empecé mi carrera, a principios de la década de 1990, y a menudo tengo que parar para reconocer la belleza en ella, y tratar de no quedar atrapado en el lado más profesionalizado de cómo funciona la ciencia. Conseguir becas, publicar trabajos y todo eso — tengo que admitirlo, no me gusta.

¿Qué le forzó a yuxtaponer la historia de Ramanujan con la suya propia?

Bueno, casi no lo escribo. Hay una gran cantidad de temas personales que nunca le he contado a nadie antes. No fue hasta que empecé a escribir este libro cuando me sentí lo bastante maduro, como padre por mí mismo, como para tratar de comprender las circunstancias que llevaron a mis padres a criarnos de la forma en que lo hicieron. Y como profesor en Emory, veo a todos esos muchachos bajo una presión tremenda — raramente una presión cuyo origen comprenden. Muchos de estos chicos superdotados simplemente pasan por toda esa basura, y no sienten pasión en absoluto por lo que estudian, y eso es terrible. A mí también me paso. Me habría rendido en la tarea de tratar de cumplir con las expectativas de mis padres, pero de algún modo, debido a que tuve a Ramanujan como ángel de la guardia, las cosas salieron bastante bien en mi caso. Te hace ser un mejor profesor simplemente el hecho de contarle a la gente lo difícil que resultó en tu caso.

Este libro y su historia no encajan con la típica historia de "gran hombre de la ciencia".

Creo que encontrarás que es mucho más común de lo que la gente está dispuesta a admitir. No descubrí mi pasión por las matemáticas hasta la veintena — ahí fue cuando [mi director de tesis Basil] Gordon me hizo fijarme en las matemáticas en una época en la que yo pensaba que no había nada hermoso. Yo pensaba que todo se trataba de puntuaciones en exámenes, cursos, y tratar de hacerlo lo mejor posible sin esforzarse. Las facultades están llenas de chicos que piensan de esa forma. Cómo vencer al sistema, ¿verdad? Yo no estaba venciendo al sistema. El sistema estaba acabando conmigo, y Gordon me cambió. Cuando le he contado la historia a otra gente he descubierto que realmente no estoy solo.

Eso es lo que veo en Ramanujan. Abandonó la facultad dos veces, y mi padre lo veía como un héroe — lo cual no tenía sentido para mí cuando tenía 16 años, debido a que me decían que yo tenía que ser un niño prodigio. Se suponía que tenía que resolver mis problemas de geometría durante el verano sentado junto a mi padre mientras él investigaba. No se me permitía salir a jugar, y entonces mi padre empezó a hablarme inesperadamente sobre Ramanujan — era más que importante.

Si estuviese interesado en algo convencionalmente "artístico", como la música, este tipo de duro camino hacia el éxito no se vería sorprendente. ¿Por qué sorprende escuchar que un matemático pasó por las mismas dificultades?

Por alguna razón, vivimos en una cultura donde creemos que las capacidades de nuestros mejores científicos y matemáticos son, de algún modo, un regalo divino. Que tienes ese don o no lo tienes, y que no está relacionado con la ayuda, el trabajo duro, o la suerte. Creo que es parte de la razón por la que, cuando tratamos de hablar sobre matemáticas al público, mucha gente responde inmediatamente diciendo: "Bueno, nunca se me dieron bien las matemáticas. Por lo que se supone que realmente no tengo que comprenderlas o identificarme con ellas". Podría haber tenido algo de talento matemático transmitido genéticamente por mi padre, pero de ningún modo fue suficiente. Tienes que sentir pasión por la materia.

Al mismo tiempo, quiero que se sepa que es totalmente adecuado fracasar. De hecho, aprendes de los errores. Aprendemos muy pronto que si quieres ser buen tocando el violín, tienes que practicar. Si quieres ser bueno en los deportes, tienes que entrenar. Pero por alguna loca razón, nuestra cultura asume que si eres bueno en matemáticas, es porque has nacido con ello, y eso es todo. Pero puedes ser bueno en matemáticas de muchas formas distintas. ¡Suspendí mis exámenes de álgebra [de posgrado]! Eso no significó que no pudiese terminar siendo un matemático de éxito. Pero cuando le digo a la gente que suspendí, nadie me cree.

Pero Ramanujan parece ser precisamente esto: un genio único que apareció de la nada. ¿Qué tiene que ver con la vida de una persona normal?

¿Crees que nadie puede ser como Ramanujan? Bueno, no estoy de acuerdo. Creo que podemos buscar por todo el mundo talento matemático, pero no usando las métricas usuales. Quiero que profesores y padres reconozcan el talento inusual cuando lo vean, en lugar de exigir que estas personas tengan cierta nota en un examen. Vamos a encontrar una forma de ayudarlos a crecer. Porque creo que la humanidad los necesita. Creo que estas son las lecciones que aprendemos de Ramanujan.

Usted dirige la Spirit of Ramanujan Math Talent Initiative. ¿Cuál es su espíritu? ¿Cómo reconocerlo?

Antes de nada está la idea de que el talento a menudo se encuentra en las circunstancias menos prometedoras e más implacables. Es la responsabilidad de los mentores, profesores, y padres reconocer inicialmente este talento, que no siempre es fácil de descubrir, y luego ofrecer oportunidades para que aflore ese talento.

No existen límites de edad, y no quiero que esto sea una competición donde tu reconocimiento dependa de tu puntuación en los exámenes. No tengo problemas para encontrar a gente que puede lograr una puntuación de 800 en matemáticas en el examen de SAT. Es fácil. Esas personas no tienen que identificarse. Ellos mismos ya se han identificado. Lo que estoy buscando es creatividad.

Dicho esto, el espíritu de Ramanujan no requiere encontrar al siguiente Ramanujan. Tendríamos mucha suerte si logramos eso, pero si creamos oportunidades para 30 personas con talento de todo el mundo que actualmente están trabajando en un desierto intelectual, o que están sujetos a rígidos sistemas educativos donde no se les permite florecer — o si podemos darles una oportunidad para que alguien trabaje junto a un científico que podría ser su G.H. Hardy — entonces esta iniciativa tendría éxito.

¿Le gustaría haber sido criado de una forma distinta? ¿Está resentido con sus padres?

Quiero a mis padres. Hablamos sobre el borrador del libro durante meses el pasado verano. Al principio estaban muy enfadados conmigo, porque fue muy difícil para ellos pasar de las primeras 30 páginas, pero ahora lo aceptan. Un revisor realmente vio en el libro una carta de amor a mis padres y mentores, porque ellos me enseñaron las habilidades que necesitaba.

Si nunca se hubiese unido al Instituto de Estudios Avanzados, ¿seguiría aún sufriendo por reconciliar su propio camino con las expectativas de sus padres?

Creo que aún estaría buscando ese reconocimiento hoy, si no hubiese llegado allí.

Mis padres te dirán que sólo se vive una vez, por lo que tienes que intentar llegar a lo más alto en aquello que elijas. Es algo con lo que no estoy necesariamente de acuerdo, ya que si todo el mundo viviese de esa forma, no habría más que un montón de gente infeliz en el mundo. Pero así es como nos criaron. Me enseñaron a ser competitivo. Me enseñaron a no creer falsamente que había hecho algo bien cuando no lo había hecho. Me enseñaron estándares, y que son importantes. Pero es cierto que, si no hubiese tenido la oportunidad de trabajar en el Instituto, no estoy seguro de haber sido capaz de escribir este libro. Aún estaría sufriendo por todo esto.