viernes, 26 de agosto de 2016

La religión como motor de la marcha homofóbica (y transfóbica) #De Avanzada #noticias


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En su más reciente columna en El Espectador, Jorge Gómez Pinilla repasa cómo la religión fue instrumentalizada por los políticos reaccionarios para mover a miles de creyentes a que marcharan en defensa del matoneo —y de poder enseñárselo a sus hijos como 'valores'—:

Fueron precisamente rebaños uniformados por el mismo pensamiento religioso los que bajo el falso ropaje de defender a la familia movilizó la diputada Ángela Hernández, perteneciente a la Iglesia Cristiana Cuadrangular, de corte evangélico. Ella encendió la chispa de una vendetta nacional contra la población LGBTI, a la que se sumaron hasta los más altos prelados de la Iglesia Católica, si bien estos reconocieron luego, contritos, que habían sido utilizados por fuerzas políticas partidarias del No en el plebiscito, y eso les pareció "deshonesto" (Ver arrepentimiento). Pero ya era tarde, porque después del ojo afuera no hay Santa Lucía que valga.

Otra que no quiso faltar a tan rentable convite político-religioso fue la senadora Viviane Morales, dirigente de la iglesia Casa sobre la Roca. Su caso es el paradigma de las contradicciones, pues ella debe ser consciente de que dentro del Partido Liberal está en el lugar equivocado, sumado a que tiene una hija lesbiana cuyo derecho a un trato igualitario se niega a reconocerle. O sea que en su propio núcleo familiar germina la antítesis de su discurso contra el matrimonio gay, y la deja en uno de dos planos posibles: una fe religiosa ligada a la ceguera, o un cálculo cínico sobre el caudal de votos que una postura de tan alto 'rating' le aporta.

Me inclino a pensar lo segundo, y esta consideración se extiende a otros políticos que acuden a sentimientos religiosos para cautivar ingenuos, como el entonces presidente Álvaro Uribe que en acción de gracias por la Operación Jaque puso a su gabinete ministerial a rezar el rosario, o como el actual procurador Alejandro Ordóñez que tituló su tesis de grado 'Presupuestos Fundamentales del Estado Católico' y la dedicó "A nuestra señora la Virgen María, suplicándole la restauración del orden cristiano y el aplastamiento del comunismo ateo". En ambos casos se asume al Estado como confesional desde lo católico, y eso es contrario a la Constitución, laica en su esencia.

Mi apreciación –muy personal- es que cuando un político alaba al Creador o lo menciona, quiere que la gente piense: "está con Dios, es alguien bueno". Actúa como el que agita un racimo de bananos ante un grupo de micos, para conquistar su simpatía. En contraposición, admiro al político que nunca recurre al facilismo de invocar a Dios para ganar adeptos. Es más, hacia el ejercicio de una política verdaderamente laica y sana, a todo político que recurra a expresiones de religiosidad debería imponérsele una multa, por invadir linderos que no le corresponden al Estado ciudadano.

Fue precisamente valiéndose de propaganda sucia atada a un sentimiento religioso (el de "la familia original") que el uribismo logró movilizar a manadas de ingenuos creyentes haciéndoles creer –valga la redundancia- que en el gobierno de Juan Manuel Santos había una ministra gay que estaba repartiendo una cartilla para que nuestros niños se volvieran homosexuales como ella.

Es chistoso que esta gente, en su ignorancia, hable de la "ideología de género", y crean que a los niños se les puede inculcar un género o una orientación sexual específicas, cuando sabemos que no es así.

Aunque la idea de Pinilla sobre el laicismo está en la dirección correcta, creo que su propuesta es ingenuamente suave, y timoratamente inefectiva. A los políticos que violen el laicismo —porque Colombia es un Estado laico— debería abrírseles un proceso penal y otro disciplinario. Una multa es para cuando uno se pasa un semáforo en rojo, pero destinar recursos de los constituyentes a promover la superstición propia ya raya en la más despreciable corrupción.

Vendrán más días de discriminación, y la única forma de prevenirlos es tomándonos en serio el laicismo.

(imagen: Facebook Álvaro Uribe Vélez)

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Publicado en De Avanzada por David Osorio