lunes, 29 de agosto de 2016

Un buen católico siempre necesita un poco de sangrante" disciplina" personal #Diario de un ateo #noticias




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Desde siempre se sabe que los verdaderos creyentes en la secta católica tienen un importante grado de masoquismo, no hay más que ver que el culto católico se basa en el dolor y la tortura de su segundo dios (el hijo) y toda esa legión de santos y mártires que fueron torturados (una veces de verdad y otras muchas simple propagada para encauzar a sus más que débiles mentales acólitos). Y aunque parezca que toda esa estomagante y más que demente veneración era un rescoldo del pasado, siempre quedan verdaderos (buen en este caso verdaderas) creyentes que actualizan y mantienen viva esa "bonita" tradición de la automutilación.

Y así lo han demostrado en Argentina, en donde tras denuncias de malos tratos y torturas en un convento de monjas (porque ya sabemos que la mujer es foco de pecado y necesita de especial atención católica) la policía encontró docenas de fustas y cilicios en donde, unas veces de forma voluntaria y otras no tanto, las ignorantes monjitas se mortificaban pensado que su inútil y vacío sufrimiento pueda servir para algo más que para convertirlas en unas pobres masoquistas necesitadas de urgente tratamiento médico. Además por si la tortura física directa no fuera suficiente, la regla obliga a estas pobres alucinadas a luchar contra el pecado de la gula pasando hambre y las obliga al suplicio añadido de mantener perpetuo silencio.

En resumen, todo un cuadro de daños físicos y psíquicos que no pueden producir más que la más fanática locura, que sin embargo es aceptada socialmente en medio mundo y que además ha sido justificada por el obispos de turno con el peregrino argumento de que todo ello "forma parte de su manera de vida".

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Así, ante estos más que evidentes casos de pura locura cada día me reafirmo más en mi hipótesis de que a los verdaderos creyentes habría que tratarlos como lo que en realidad son: enfermos psiquiátricos con una grave dolencia mental necesitados de urgente tratamiento médico especializado y tutela judicial para evitar que puedan infringir daños a sí mismos y al resto de la sociedad.

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