miércoles, 28 de septiembre de 2016

El ábaco, esencial para el desarrollo del cerebro en los niños #e-ciencia #noticias


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El cerebro humano está dividido en dos hemisferios, el derecho y el izquierdo. Cada una de estas dos partes controla un lado del cuerpo y tiene funciones muy concretas. Existen estudios actuales que demuestran que las personas usan principalmente el hemisferio izquierdo del cerebro en su día a día y se desperdicia la gran capacidad del hemisferio derecho.

La mente del niño comienza a desarrollarse sobre los 3 años de edad alcanzando su cúspide entre los 4 y 11 años. Hay evidencias que indican que el cerebro es muy maleable, que su capacidad no está fijada al nacer, es decir, que las experiencias vividas durante los primeros años de vida tienen un efecto inmediato sobre la capacidad de aprendizaje que el niño tendrá posteriormente. El desarrollo neuronal en esta etapa es de vital importancia para el estímulo de la inteligencia y en la adolescencia marcará de por vida la capacidad y habilidades de cada persona en nuestra etapa adulta.

Es en este escenario donde el ábaco ha demostrado ser un elemento esencial para el desarrollo del cerebro en los niños. Es la base para una fuerte aptitud matemática pero además actúa mejorando y fomentando otras capacidades como la concentración, la orientación espacial, la creatividad y las habilidades analíticas. Las personas que aprenden con el ábaco usan ambos hemisferios del cerebro simultáneamente y establecen una coordinación entre el cerebro y los demás órganos, no desaprovechando las cualidades inherentes al lóbulo derecho.

Este instrumento de cálculo fue inventado en Asia Menor y se considera el precursor de las calculadoras modernas. Se utilizaba por parte de los mercaderes en la edad media en toda Europa y la cultura árabe y fue poco a poco desplazado por la aritmética basada en los números indo-árabes. Hoy en día aún se utiliza en Medio Oriente, Rusia, China, Japón y Corea.

El ábaco consiste, básicamente, en un rectángulo o marco de madera u otro material y una serie de varillas metálicas paralelas que pueden estar colocadas horizontal o verticalmente. En cada una de estas varillas van insertadas una serie de bolas móviles o anillas de distintos colores que representan un orden en unidades, que en el sistema de numeración decimal se corresponderían con las unidades, decenas , centenas , unidades de millar etc.

  

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Al ser un elemento manipulable y visualmente atractivo es muy útil para comprender el sistema de posicionamiento de la numeración y para entender operaciones como la suma, la resta, la multiplicación y la división.

Como tipo de ábacos existen muchas variantes:

  • El horizontal; que es habitual en tiendas didácticas.
  • El vertical; también muy normal como juguete educativo.
  • El chino o suan-pan.
  • El ábaco japonés o soroban.

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Matemáticas con Soroban: https://issuu.com/jmcuenca/docs/matem__ticas_con_soroban

Operaciones matemáticas con el ábaco chino: https://www.youtube.com/watch?v=Iwulc-_HESk

Como ya hemos comentado anteriormente, las dos principales funciones, de cara al aprendizaje en el niño, del ábaco, son:

  • Comprender el sistema posicional de los números, es decir, los niños aprenden la importancia de la posición de los números de manera natural y no mecánicamente.
  • Entender el sentido de operaciones básicas. Se trata de que los niños entiendan de manera práctica lo que implican los algoritmos de la suma y la resta en lugar de aprender reglas forzadas como la del "me llevo una".

El conocimiento matemático en los niños y niñas pasa por tres fases: una manipulativa, otra gráfica y, por último, la simbólica. Con el ábaco se puede cubrir esa primera fase manipulativa en la que se refiere al cálculo. En esta fase el niño aprende las posiciones de las diferentes bolas y su asociación aritmética. Por ello es conveniente realizar ejercicios gráficos en una hoja de papel representando y escribiendo de derecha a izquierda las unidades, decenas, centenas… y haciendo uso del color de las bolas.

A la hora de trabajar con el ábaco desde muy temprana edad conviene ir avanzando según unos pasos que refuercen los conceptos que posteriormente se irán desarrollando. Por ello, en el uso del mismo, pasaremos por las siguientes fases en la educación infantil:

A partir de los 3 años: Se le indica al niño que deslice las bolas y se le explican los conceptos de todo/nada/alguna/muchas/pocas y derecha/izquierda, aprovechando para nombrar los colores e introducir los primeros números.

De 4 a 5 años: Se Introduce el concepto de cantidad; mas que, menos que, igual que, ser mayor que y se incluye a la decena como concepto.

Posteriormente se trabajaran diversas actividades a lo largo de edades comprendidas entre los 6 y los 13 años como:

  • El establecimiento de distintas reglas de representación en el ábaco de diferentes acciones de conteo.
  • Determinar distintas equivalencias entre bolas de distintos colores y su reversibilidad.
  • Comprender como se forman los números y su representación en el ábaco y que las cifras que forman un número tienen un valor relativo que depende de la situación que ocupen dentro del número.
  • Resolver de manera razonada operaciones básicas de suma y resta con y sin "llevadas".

Por último y finalmente, podremos atrevernos con, por ejemplo:

  • La representación de números complementarios, capicúas y unidades de longitud.
  • Los números decimales, la multiplicación y la división.

Cuando se llega al momento en que los niños dejan de utilizar el ábaco porque empiezan otra fase de su desarrollo hacia la adolescencia y madurez, se produce un proceso de independencia de dicho ábaco, en el que se transfieren los conocimientos adquiridos a un ábaco mental o imaginario. Este proceso redundará, al fin y al cabo, en la mejora de su concentración y confianza, capacidades ambas que les acompañaran a lo largo de toda su vida.

Artículo publicado para el Máster de Periodismo y Comunicación Científica (UNED).