martes, 4 de octubre de 2016

Un punto cincelado hacia el shunyata #e-ciencia #noticias


Cuesta imaginar qué sería de la ciencia y la tecnología actual sin el número cero. El cero con

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figura todo sistema de numeración posicional, de los números enteros a los complejos, y en cualquier base, del binario al hexadecimal tecnológico, tal y como el conjunto vacío fundamenta la teoría de conjuntos. No obstante, el cero no ha estado siempre con nosotros. Los primeros números conocidos no tenían cero. ¿Por qué? Porque pese a nuestra capacidad simbólica tardamos millones de años en descubrir que podíamos conceptualizar la nada. En su póstumo libro Amir Aczel nos legó su viaje íntimo en busca del origen del cero.

Que Amir Aczel falleciese de cáncer en 2015, tan solo unos meses después de la publicación de "En busca del cero", obra ahora traducida al castellano,  tiene un valor especial: el de saber que Aczel dedicó sus últimos esfuerzos a ella. Por eso "En busca del cero" no es un libro típico de divulgación de las matemáticas, aunque contiene mucha ciencia entre sus líneas. No hallarán un ápice de sesuda teoría de números, ni nada de álgebra, ni una fórmula. "En busca del cero" se lee como una novela porque es el relato mágico del niño que se hace una pregunta y lucha por contestarla toda su vida.

En realidad se trata de una de esas preguntas pueriles (que tienden a ser simples pero de difícil respuesta, cuando la tienen), y que los adultos suelen evitar por ignorancia y a menudo por soberbia. ¡Cómo nos cuesta reconocer que no tenemos todas las respuestas! Así, Amir Aczel, quizá como muchos otros niños del mundo, se cuestionó una vez: ¿quién inventó los números? ¿Y el cero? Aczel se intrigó de chico y cultivó luego su inquietud numérica, creció y se hizo matemático, se dejó atrapar por la vorágine académica y de la vida moderna para entonces, en sus últimos años, recuperar aquella hesitación infantil y luchar por resolver su vieja duda.

Aczel condensa en "En busca del cero" el relato de una vida dedicada a los números. Lo hace de modo existencialista, en el sentido de cuestionarse la filosofía que hay tras la matemática y, muy en especial, la del cero. Dejando a un lado la matemática mesoamericana, tal y como argumenta Aczel, la idea de vacío budista (shunyata) seguramente dio como fruto la conceptualización del cero, que también pudo surgir de la lógica budista del catuskoti (o tetralema), según la cual para una proposición hay cuatro posi

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bilidades: que sea verdadera, falsa, verdadera y falsa o ni verdadera ni falsa. Este tetralema se cumple para el conjunto vacío. Aczel conocía (y de hecho cita explícitamente en el libro) las aproximaciones al problema budista del tetralema de matemáticos y filósofos como Graham Priest, así como las investigaciones de otros historiadores de la matemática sobre los orígenes del cero.

Le debo perdonar a Aczel algún flirteo con argumentos pseudocientíficos, casi inevitable cuando en la coctelera entra el sexo, el budismo y la literatura, aunque quizá, como suelen decirnos a los racionalistas, "el problema está en tu mente", y por eso sea cosa mía que siga sin entender que las matemáticas estén relacionadas con el sexo y la religión a través de cuadrados mágicos como los de Khajuraho (p.61).  Digresión aparte, "En busca del cero" es una muestra de que la tercera cultura que promulgó C.P.Snow  no es solo posible sino imprescindible en el siglo XXI.  Porque Aczel ha sabido aunar magistralmente matemática, arqueología, historia, religión, tecnología e incluso la sexualidad, para hilvanar así un argumento único y entrañable.

No les desvelo más, pero la cúspide del viaje de Aczel en busca del cero finalmente hizo historia hace unos años: fue el reencuentro de la Humanidad con un humilde punto cincelado en una loseta, parcialmente rota, que se salvó de casualidad de la destrucción. ¡Cómo representar el vacío sino con la expresión mínima de una marca humana que pudo ser aniquilada! ¿No serán nuestras búsquedas vitales al final minúsculos puntos, representaciones del vacío? ¿No seremos nosotros esos ceros?

 

 

In memoriam. Gracias Amir D.Aczel por todos los buenos ratos que nos diste a tus lectores en toda una vida dedicada a la ciencia y a la divulgación científica, y por hacernos, al final, reflexionar sobre nuestro cero.

 

 

 

Referencias:

Amir D. Aczel (2016). EN BUSCA DEL CERO. La odisea de un matemático para revelar el origen de los números. Barcelona: Biblioteca Buridán. 228 páginas.

 

Sobre el tetralema, de un nivel más avanzado (en inglés):

 Graham Priest (2010). The logic of the Catuskoti. Comparative Philosophy, Volume 1, No. 2 (2010): 24-54 Open Access / ISSN 2151-6014. www.comparativephilosophy.org