jueves, 24 de noviembre de 2016

Iglesia Católica admite responsabilidad en genocidio de Ruanda #De Avanzada #noticias


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En abril de 1994, en Ruanda empezó una matanza que se extendió durante tres meses, en los que integrantes de la etnia hutu asesinaron a cerca de 800.000 personas, en un intento de acabar con la etnia 'rival' tutsi, y en la que también cayeron hutus que no estaban dispuestos a participar del genocidio. La religión jugó un papel clave, pues sacerdotes, monjas y obispos participaron de la masacre y la incitaron desde sus púlpitos, en las estaciones de radio de la Iglesia y en los periódicos — cuando los perseguidos se refugiaban en las iglesias, los mensajeros de dios se lo indicaban a los escuadrones de la muerte del Gobierno (de mayoría hutu). Puro amor cristiano, pues.

Ahora, después de 22 años, parece que la Iglesia Católica en Ruanda admitió su responsabilidad en el genocidio y presentó disculpas:

Hasta ahora, la Iglesia Católica ruandesa negaba su participación en el genocidio y mantenía que los curas y monjas participantes lo habían hecho a título individual

Ayer [domingo 20 de noviembre] se leyó en todas las parroquias de Ruanda una declaración sin precedentes: la disculpa de la Iglesia Católica por su participación en el genocidio de que devastó el país en 1994.

El texto reconocía que miembros de la Iglesia planearon, ayudaron y llevaron a cabo el genocidio en el que más de 800.000 tutsis y hutus moderados fueron asesinados a manos de hutus extremistas.

Es un buen paso en la dirección correcta, aunque no creo que sea suficiente — presentar disculpas no tiene mucho sentido si no hay verdadero arrepentimiento ("contrición" que llaman los católicos), y bien podrían mostrarlo no sólo pidiendo perdón, sino presentándose ante los tribunales de justicia, confesando los crímenes y acogiéndose a la sentencia.

Y ya que estamos haciendo sugerencias, tampoco estaría de más que, por una vez, la Iglesia abra sus arcas y repare económicamente parte del daño que han hecho, y que sus disculpas no se queden sólo en palabras. Porque hablar es muy fácil.

Por cierto, vale la pena recordar que la lista de cosas por las que la Iglesia podría disculparse sigue siendo endemoniadamente larga. Tienen mucho trabajo por delante.

(vía Jorge González | imagen: configmanager)

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Publicado en De Avanzada por David Osorio