martes, 20 de diciembre de 2016

Abracadabra... así se fabrica un "medicamento" homeopático #La ciencia es bella #noticias


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El texto de la etiqueta significa 100% azúcar. De verdad de la buena.

Un documento audiovisual perpetrado por una empresa homeopática, Helios, que lo único que tiene de bueno es su localización, en el barrio londinense de Candem. El vídeo está en inglés, pero no vais a tener problemas para entenderlo: las imágenes son elocuentes y os lo cuento debajo:


 La magia empieza a partir de productos naturales, cómo no, principalemte de origen vegetal y mineral. Si el remedio es una planta hay que machacarla y meter el puré en alcohol donde se va a diluir sus componentes, que son muchos y muy distintos. Pero no importa cuántos ni cuáles son, al fin y al cabo van a desaparecer muy pronto...

El brebaje inicial, llamado tintura madre por los homeomagos, se sacude diez veces sobre un libro encuadernado en piel (según Hahnemann, el gurú que se inventó la homeopatía, el libro en cuestión tiene que ser una biblia). Como sacudir es una palabra poco fina, esta gente habla de sucución, pero no deja de ser dar golpecitos para remover.

A partir de aquí llegamos a uno de los fundamentos de la magia homeopática: las diluciones seriadas. En el vídeo vemos la técnica de diluciones centesimales: se toma una parte del brebaje y se mezcla con 99 de agua (o alcohol, depende) y se vuelve a someter a la mágica sucución. Ojo al detalle: la parte a diluir no se mide con una pipeta sino que se deja caer una gota poniendo el tapón de corcho como ayuda. Tampoco importa la falta de exactitud porque ya os digo que al final no queda nada del producto inicial. Porque el asunto de diluir uno en cien se repite de forma seriada de manera que a partir de la dilución número doce ya no queda nada de la tintura madre. No importa: el mago, que parece serio porque en lugar de frac y chistera lleva bata de laboratorio, continúa le proceso porque cree que cuanto más se diluye una sustancia que ya ha desaparecido, más poder curativo tiene (sí, son adultos y peor aún, suelen ser titulados en alguna disciplina científica). La imagen superior, una captura del vídeo, es de un "remedio" homeopático que se ha diluido centesimalmente ¡doscientas veces consecutivas! a pesar de que cuando se ha hecho solo doce veces, como os decía, no hay ni pizca de lo que estábamos disolviendo.

El vídeo continúa explicando que si el material de partida es un mineral se mezcla una parte de machacado con 99 de azúcar, ya que generalmente son insolubles. La magia es la misma: una parte de esta mezcla se mezclará, valga la redundancia con 99 de azúcar, y luego una de esta con 99 de azúcar... Para que parezca más serio el protocolo incluye tiempos, como cuatro minutos por aquí, seis por allá, pero eso es parte del truco; se trata de desviar la atención para que no veas que la cosa no tiene ni pies ni cabeza.

Una cosa chula es que la empresa presume de haber automatizado el proceso con unas máquinas que ya no golpean sobre el cuero de un libro. No sé qué diría el gran Hahnemann si levantara la cabeza. Sea como sea, al final el remedio inexistente debe estar diluido en un líquido con el que empapan unas tabletitas de azúcar. Se dejan secar, y a empaquetar. Azúcar de lujo, como comenté por aquí hace un tiempo. Me pregunto qué respondería un homeópata si le preguntáramos si puede distinguir dos pastillas de diferentes remedios homeopáticos.

Por cierto, para que veáis la seriedad de las empresas homeopáticas, la web de esta empresa, aparentemente tan seria, tiene un apartado, la librería, con materiales sobre ciencia de vanguardia como ángeles y espíritus, astrología, budismo, chacras... La imagen es de una captura de su web:

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Un vídeo muy didáctico, como veis. ¿Preguntas?
(Lo encontré gracias a @GaboTuitero).