sábado, 31 de diciembre de 2016

Greenpeace, transgénicos y posverdad #Tomates con genes #noticias


Fin de año es tiempo de balances, y por qué no hacerlos también sobre el cultivo de OGMs. Ahora mismo solo hay una clase de transgénico (OGM) autorizada en Europa para sembrar, la variedad MON810 que expresa una proteína del tipo Cry que confiere al maíz tolerancia a insectos. Esto facilita la vida al agricultor ya que se ahorra las aplicaciones de insecticida, con el consiguiente ahorro de costes. Este ahorro también incide en un menor impacto ambiental ya que no solo es el ahorro de insecticida (y de las emisiones que se invierten en su fabricación y transporte) sino de las emisiones que se producen por su aplicación. Obviamente la mejora no es la producción, como interesadamente algunos quieren hacer creer, sino el ahorro de costes y por tanto mayor rendimiento económico. Sin embargo en los años donde el taladro (principal plaga del maíz) es más agresivo, los agricultores que han optado por el maíz Bt sí que obtienen una mejora en el rendimiento, algo que muchos parecen olvidar.

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campo experimental de maíz MON810

En Europa este OGM se siembra principalmente en España, y de forma testimonial en otros países como Portugal o la República Checa. Lo cual no deja de ser una paradoja ya que se están importando 81 variedades diferentes de OGM (incluyendo soja, colza, algodón, maíz y remolacha) que no autorizamos a los agricultores a sembrar.

A pesar de todos los condicionantes, y que la inversión en promoción, ayudas y subvenciones para el cultivo del maíz MON810 es 0, su cultivo no ha hecho mas que crecer desde que se introdujo en España en 1996. Obviamente para hacer esta afirmación hace falta observar las cifras durante un periodo de tiempo, cuanto más largo mejor. En periodos muy cortos los datos pueden ser engañosos puesto que cualquier tendencia tiene fluctuaciones

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Evolución del cultivo de OGM en España hasta el 2012

Por ejemplo en el año 2001 la superficie cultivada con OGM sufrió una drástica reducción debida a que una plaga acabó con gran parte de la producción destinada a semilla y no hubo suficiente suministro. En los últimos años los agricultores que se dedican al maíz han visto como el precio de este cereal está por los suelos, algo parecido a los que se dedican a la citricultura, que están arrancando los árboles y plantando caquis que se pagan a mucho mejor precio. En el caso de los agricultores que se dedican al maíz están optando por otros cereales. En este contexto, en un descenso global de la producción de maíz, la producción de maíz OGM en España ha descendido en los últimos dos años. Cualquiera que conozca un poco el mercado sabe que esta situación es coyuntural. Y que a poco que aumente el precio del maíz, el cultivo de todo el maíz, incluyendo el OGM, volverá a subir.

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Y de hecho lo más significativo es que el descenso del cultivo de maíz transgénico ha sido en términos absolutos, no relativos. Si consideramos el porcentaje del maíz OGM sobre el total del cultivado en España, el porcentaje se mantiene y sigue estabilizado en el 20%, por lo tanto no parece que la siembra de OGM goce de mala salud, como dije en su momento.

Este año la Fundación del Español Urgente (Fundeu) ha elegido "populismo" como la palabra del año. La política que han hecho las organizaciones ecologistas sobre este tema se podría calificar de populista, pero en la peor acepción del término, aquella que la entronca con demagogia. No en balde otras de las palabras candidatas han sido "cuñadismo" (aparentar saber de todo y querer imponer tu opinión) y posverdad (que los datos objetivos sean menos importantes que tu visión). Parece que Fundeu este año se ha inspirado en la campaña de transgénicos de Greenpeace, ya que se pueden utilizar a la palabra campeona y a muchas de las finalistas para definirla. Por concretar, cuando en el 2015 se publicó que las cifras de OGM sembrados eran menores que el año anterior esto fue lo que publicó Luis Ferreirim, jefe de campaña de OGMs de Greenpeace;

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Populismo, cuñadismo, y posverdad

El problema es que los datos son los que son. Por poco que sepas de agricultura el análisis que hubieras hecho de ese descenso se parecería al que acabáis de leer y nadie lo vería como indicativo del principio del fin de los OGM, por lo menos con datos a tan corto plazo. Curiosamente el cuñadismo de Greenpeace es similar al de que dice que cuando un año hace más frío que el año anterior esa es la prueba que el calentamiento global es mentira. Y la táctica sobre OGM que han utilizado en estos 20 años es la de ignorar la realidad y transmitir un mensaje absolutamente falso, como las soflamas lanzadas por Donald Trump o los partidarios del Brexit durante la campaña. Los extremos se tocan. Y evidentemente cuando se ha recuperado un poco el precio del maíz, los agricultores han vuelto a sembrarlo, y han vuelto a confiar en los OGM. Si las cifras en el 2015 fueron de 107.749,24 ha, en el 2015 fueron de 129.081,12 ha, un auténtico "sorpaso" (otra de las palabras finalistas) a las expectativas del fin de los OGM predicho por Greenpeace. Podeis consultar todas las cifras aquí, la industria de los OGM es transparente como pocas. Veréis que si consideramos el global de los 20 años, la superficie sembrada este añosupondría la medalla de bronce. Mirándolo en conjunto la tendencia sigue siendo alcista. De hecho, lo sorprendente es que siga subiendo, puesto que el evento es muy antiguo y ahora hay variedades apiladas (que combinan varios eventos) mucho más eficientes. No obstante, como no están autorizadas en Europa, pues eso, que la gente sigue optando por el único OGM autorizado. Por lo tanto los únicos que tienen potestad para dictaminar el fin de los OGM no somos ni Greenpeace, ni mucho menos un servidor, sino los agricultores. Cuando dejen de comprarlo será el fin anunciado por Luis Ferreirim, ese que parece que nunca llega. Y ya os anuncio que solo dejaran el campo cuando aparezcan variedades mejores, posiblemente que utilicen CRISPR/Cas9. Al tiempo.

Y para alegrar este fin de año os copio el RAP anti antitransgénicos que han hecho unos amiguetes argentinos… no os perdáis el final, quizás alguna voz os suene familiar. Aquí tenéis la letra.

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