jueves, 6 de abril de 2017

Marcha por la Ciencia en España #La Ciencia y sus Demonios #noticias


El día 22 de abril de 2017 se celebra una marcha apoyo a la ciencia en más de cien ciudades de todo el mundo. La iniciativa surgió en Estados Unidos (EEUU) como respuesta a la profunda preocupación de científicos y ciudadanos ante la creciente ola de políticas anticientíficas y la erosión de la imagen social de la ciencia.

Por eso, la marcha no está dirigida sólo a los científicos sino a todos los ciudadanos que valoran la ciencia como una herramienta al servicio del bien común y defienden la cultura científica y humanística como un elemento básico de las sociedades democráticas.

Es evidente que, en los últimos meses, los grupos que discuten y niegan evidencias científicas tan relevantes como el cambio climático, la efectividad de las vacunas o la propia teoría de la evolución están alcanzando un poder sin precedentes. Su ataque a conceptos establecidos basados en la experimentación científica rigurosa y en su validación por las instituciones más prestigiosas del mundo científico, puede acarrear consecuencias desastrosas para el objetivo de construir un mundo más justo y más seguro.

La marcha para la ciencia adquiere un significado especial en España, donde los recortes en inversión en investigación han alcanzado el 40% durante los últimos cinco años. El resultado más doloroso es que los jóvenes investigadores formados en España se ven obligados elegir entre la precariedad y la emigración si quieren seguir trabajando en ciencia.

En 2016 tenemos más de 10.000 investigadores menos que en 2010, 4000 de ellos solo en el CSIC. Esta situación ha sido ampliamente contestada por diversos colectivos como Carta por la Ciencia o Marea Roja que, apoyados por sociedades científicas, académicas y sindicatos y jóvenes investigadores, plasmaron sus reivindicaciones en el Pacto por la Ciencia firmado por todos los partidos políticos (excepto el PP/UPN) en diciembre de 2013. Sus reivindicaciones fundamentales se han agravado en los últimos años, no se han resuelto ninguno de los objetivos comprometidos:

  1. Planificación plurianual para recuperar a lo largo de la legislatura los niveles de inversión pública del 2009.
  2. Eliminación de los límites de tasa de reposición del empleo público y plan de choque para incorporar nuevos recursos, recuperar talento emigrado y reducción de la grave tasa de precariedad.
  3. Compromiso plurianual para el cumplimiento de los Planes Nacionales de I+D en sus convocatorias y plazos.

Como ejemplo paradigmático, el Plan Estatal de Ciencia y Tecnología, que debería haber entrado en vigor en enero de 2017, aún no ha sido aprobado; la universidad y la investigación han sido relegadas de la oferta pública de empleo de 2017 y las reivindicaciones de presupuestos estables y gestionados de forma independiente siguen sin ser escuchadas.

La falta de inversión en ciencia tiene otras consecuencias para España, con un nivel de paro superior al 20%, que alcanza el 50% en los jóvenes menores de 30 años, y con un creciente deterioro de los servicios básicos en sanidad, educación, dependencia o cultura. El déficit de competitividad de nuestro aparato productivo en actividades de contenido tecnológico medio y alto ha repercutido negativamente en la calidad del empleo, en los niveles salariales y en la sostenibilidad a largo plazo de la actividad económica, creando bolsas de pobreza, debilitando la cohesión social y contribuyendo a la dualización creciente de nuestra sociedad.

España parece ignorar que la ciencia es un motor esencial de la economía, aunque la relación directa entre inversión en ciencia y productividad económica haya sido confirmada por instituciones como la UNESCO, StarMetrics, las Academias Científicas americanas, el Medical Research Council del Reino Unido, o Vinnova de Suecia. Los gobiernos de EEUU, Suecia, Alemania, Canadá o Australia hicieron frente a la reciente crisis económica aumentando la inversión en ciencia, al contrario que España.

Para revertir esta situación convocamos a todos aquellos que trabajamos en la investigación, a la universidad española y a todos los ciudadanos comprometidos con el futuro de nuestra sociedad a suscribir este manifiesto y a participar en la Marcha por la Ciencia. Porque invertir en ciencia es invertir en el país. Porque sin ciencia no hay futuro.

Por todo ello convocamos el sábado 22 de abril a las 12 horas a participar en la Marcha por la Ciencia, que partirá de la Red de San Luis (parte final de la calle Montera – Metro: Gran Vía) para finalizar en el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas.

Marchas semejantes están en preparación en diversas ciudades españolas.

P.D.

Este manifiesto me ha llegado a través de la Sociedad Española de Virología y lo transcribo directamente para su difusión.