miércoles, 24 de mayo de 2017

La excelente (y más que económica) sanidad española #La Ciencia y sus Demonios #noticias


Una sanidad eficiente y a buen precio es el objetivo ideal para cualquier país del mundo. Y resulta que la española se encuentra entre las mejores del mundo y a un costo más que moderado.

Esta semana ha sido publicado el mayor estudio jamás realizado sobre calidad de los sistemas sanitarios de prácticamente todas las naciones y territorios autónomos del mundo, colosal trabajo llevado a cabo por varias docenas de investigadores de las más diversas instituciones. En este casi enciclopédico artículo que analiza los sistemas sanitarios de 195 entidades nacionales se han estudiado los tratamientos para las 32 causas de enfermedades y lesiones más importantes desde el punto de vista sanitario ofertados por los distintos países durante el periodo comprendido entre los años 1990 y 2015. La primera conclusión de este estudio es un importante claroscuro, puesto que desde el punto de vista positivo los investigadores han encontrado que en casi todos los países y territorios se han producido significativas disminuciones de la mortalidad y aumentos de la calidad sanitaria (medida como el índice HAQ o "Healthcare Access and Quality" desarrollado por estos mismos investigadores). Y por el contrario, la parte negativa es que la brecha entre los países con más alto y más bajo índice HAQ se ha ampliado en este último cuarto de siglo.

¿Y cuáles son los países que lideran este índice de calidad asistencial? Pues, con Andorra a la cabeza (95 puntos), en general son todos países con poca población y alto índice de desarrollo económico:  Islandia (94 puntos), Suiza (92) junto con Suecia, Noruega, Finlandia y Holanda que obtienen 90 puntos respectivamente en el índica HAQ.  Además otras dos naciones más pobladas también se incluyen en este selecto grupo de los 90 puntos: Australia y España.

El resto de naciones desarrolladas obtienen menores valores, destacando de manera más que negativa los EEUU que se encuentran en el puesto 35 del índice HAQ, a la misma altura que naciones como Estonia y Montenegro (países que gastan en sanidad 4 veces menos por habitante que los estadounidenses) y por debajo de países como Portugal o la República Checa, dato que no pasa desapercibido para los autores ya que el investigador líder de este estudio declara sin paliativos que

El ranking de Estados Unidos es una vergüenza, especialmente teniendo en cuenta que este país gasta anualmente más de 9.000 dólares per cápita en salud, más que cualquier otra nación.

¡Misterios de la más que sobrevalorada "eficacia" empresarial! datos que en caso de haber sido producidos por cualquier sistema sanitario público del mundo hubiera sido utilizado en todas las escuelas de negocios del mundo como ejemplo de la total ineficacia de lo público, además de servir como excusa perfecta para privatizar casi "manu militari" si hiciera falta ese más que obsoleto y derrochador sistema que además en el caso estadounidense acaba matando ¡y a qué precio! a miles de ciudadanos. Sólo queda imaginar las más que tenebrosas estadísticas estadounidenses de dentro de un par de décadas si el más que paupérrimo Obamacare es desmantelado por Donald Trump y la actual mayoría republicana en el poder legislativo.

Y desde el punto de vista económico ¿cuánto dinero se necesita para estar entre esta élite sanitaria mundial? pues depende del país. Así según datos del 2015 de la OCDE normalizados por el poder de compra, Suiza con 6.934 dólares es (tras EEUU y Luxemburgo) el tercer país con mayor gasto sanitario per cápita del mundo. Por el contrario, el más eficiente con diferencia es el sistema español que con unos más que moderados 3.153 dólares por persona iguala el rendimiento de países que invierten mucho más dinero en sanidad: entre los 3.984 dólares de Finlandia (un 26% más que el caso español) y los más que respetables 5.342 dólares de Holanda o los 6.567 dólares de Noruega, naciones que ocupan el 5º y el 4º lugar del ranking de gasto sanitario per cápita mundial, respectivamente.

En resumen, que gracias a la más que excelente labor de unos profesionales, cuyo trabajo no siempre es reconocido en su justa medida, España disfruta de un sistema sanitario que, pese a los brutales recortes acumulados durante ya casi una década de crisis económica, se encuentra entre los mejores y que bien podría ser referencia mundial como ejemplo de cómo hacer bien las cosas con un presupuesto más que limitado.

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