jueves, 18 de mayo de 2017

Las islas paradisiacas ya no son lo que eran #La Ciencia y sus Demonios #noticias


Como occidentales globalizados estamos acostumbrados a pensar que los lugares remotos se encuentran a salvo de la depredación humana. Y en la mente de cualquier habitante del primer mundo esas remotas islas paradisiacas, alejadas del mundanal ruido y de la contaminación, nos parecen siempre como unas postales de cuento, con sus prístinas aguas verdeazuladas y sus impolutas arenas no hoyadas por pie humano alguno. Sin embargo, la cruda realidad es otra muy distinta y muchísimo más sucia también, puesto que la basura y la contaminación generada por el hombre han llegado ya desgraciadamente hasta los rincones más inhóspitos y apartados del planeta.

La isla Henderson, perteneciente al archipiélago de las Islas Pitcairn, en medio del inmenso océano Pacífico es quizás uno de los rincones más apartados del planeta, puesto que dista la friolera de unos 5.000 kilómetros de distancia de la masa continental más cercana, Sudamérica. Además, la isla ha estado prácticamente deshabitada a lo largo de la Historia salvo una pequeña población de probablemente unas cuantas docenas de polinesios entre los siglos XII y XV. La isla más cercana, a unos 200 km es la también remota aunque más famosa Isla Pitcairn, en donde recularon los amotinados del "Bounty" y en donde viven nueve familias y un total de 56 personas bajo soberanía británica. Por todo ello se podría pensar que esta isla sería la candidata ideal para rodar en sus playas de arena blanca un anuncio de trajes de baño o crema solares.

Pues sorpréndase (o no) porque las siguientes fotografías es lo que ha encontrado un grupo de científicos que visitó recientemente este apartado y ahora ya sabemos que más que decepcionante entorno salvaje.

Toda una inmensa colección formada por los más variados desperdicios plásticos (envases de plástico, resto de boyas y redes de pescas, cepillos de dientes, mecheros, etc.) que la actual sociedad de consumo puede producir hasta un total de más de 37 millones de trozos de plástico de distinto tamaño desparramados por sus nada idílicas playas, restos que suman más de 17.000 kg de basura. Y esto es sólo lo que los científicos han encontrado a nivel de superficie de la arena hasta una profundidad de tan sólo 10 cm y no pudieron medir el plástico acumulado en la parte rocosa de la costa de esta minúscula isla, por lo que los propios investigadores indican que la cantidad de basura de origen humano en la isla sería mucho mayor.

¿Y cómo ha llegado tanta basura a esta remota isla en medio de la nada? Pues como indican los autores del estudio, la isla se encuentra en una de las corrientes oceánicas llamada Giro del Pacífico Sur, que acumula en su interior enormes cantidades de basura, tal y como si de islas de plástico se tratara.

Si a eso le sumamos que otro estudio realizado mediante sondeos en los más remotos parajes de los hielos del Ártico ha demostrado que existen millones de toneladas de residuos plásticos de los más variados tamaños atrapados por el hielo polar, que inevitablemente volverán al medio marino a medida que la progresiva y parece ser que irremediable fusión del Ártico se vaya haciendo realidad, sólo queda por constatar que a estas alturas del recién iniciado siglo XXI no queda en la práctica paraje alguno libre de basura humana.

Y por supuesto este no es solo un problema estético, sino que miles de especies de fauna marina o terrestre se está intoxicando por esos cada vez más omnipresentes pequeños restos plásticos que acaban en los estómagos de peces, aves, mamíferos y demás animales salvajes.

Pero eso sí, sigamos enviando restos de plástico al vertedero.

Entradas relacionadas: