lunes, 19 de junio de 2017

¡BASTA YA! #Scientia #noticias


"Lo mejor que te puede pasar con las pseudociencias es que te estafen. Lo peor es que, además de estafarte, te maten". Con esta frase comencé, muy cabreado, la conferencia que impartí hace una semana en Murcia. Días antes un niño de siete años había muerto en Italia después de que sus padres se negaran a darle antibióticos para tratar su otitis y usaran homeopatía. Lo más triste es que se veía venir. Cada vez son más las personas que emplean las pseudociencias como tratamiento alternativo a la medicina convencional (la única que existe) y eso puede acarrear terribles consecuencias. El recurrir a ellas como complemento es tirar el dinero. El hacerlo como alternativa es arriesgar la vida.

El reiki, la bioneuroemoción, la homeopatía, el movimiento anti-vacunas, las flores de Bach, la astrología o el biomagnetismo son pura anti-ciencia. Eso sí, aunque todas carecen de rigor tienen algo en común: aprovechándose de la buena percepción social de la ciencia utilizan terminología científica para engañar al ciudadano.

Tradicionalmente las pseudociencias han sido cosa de charlatanes, curanderos, videntes, etc. Sin embargo, en los últimos años son otros los agentes muy poderosos que, por distintas razones, dan pábulo a estas modas tan peligrosas. Por eso quiero aprovechar este artículo para pedir un poco de responsabilidad a todos aquellos que, por acción u omisión, favorecen estas prácticas.

Basta ya, responsables de algunas universidades, de impartir Másteres en Homeopatía. Que universidades cedan su púlpito al pensamiento mágico y al ilusionismo no solo es un peligro para la sociedad sino que es un insulto a todos aquellos que, desde sus laboratorios, trabajan día a día por el progreso de la ciencia. Aplaudo a universidades públicas como la de Barcelona, Valencia, Zaragoza o Murcia que cancelaron sus Másteres en Homeopatía e invito a hacer lo mismo a aquellas que, patrocinadas por laboratorios homeopáticos, ceden sus aulas a la anti-ciencia en contra de lo que dicen autoridades tan respetadas como la Organización Médica Colegial española.

Basta ya, responsables de algunos medios de comunicación, de ser equidistantes con la ciencia y la anti-ciencia. Los medios deben ser valientes a la hora de informar a los ciudadanos y posicionarse en el lado de las evidencias científicas. No, no todas las opiniones son respetables. Aquellas que se basan en el engaño al ciudadano no merecen ningún respeto. Los medios de comunicación deben dejar claro a la sociedad que la memoria del agua no existe, que el cáncer no es provocado por problemas emocionales ni te lo va a curar ninguna dieta, que los transgénicos no te van a matar, que los teléfonos móviles no son dañinos y que nuestros hijos no corren ningún peligro por estudiar en colegios con wifi.

Basta ya, famosos del cine y la televisión, de alarmar a la población sobre el uso de las vacunas. ¿De verdad no queremos vacunar a nuestros hijos? ¿Preferimos poner en peligro sus vidas y las de sus compañeros de clase? ¿Queremos que resurjan enfermedades ya extinguidas?

Basta ya, responsables de muchos hospitales, de dejar que se cuelen en vuestros centros impostores que, aprovechándose de la desesperación de muchos pacientes, prometen curarlos empleando el reiki o la bioneuroemoción como terapia.

Basta ya, colegas farmacéuticos, de dispensar productos que por vuestra formación científico-sanitaria sabéis que no tienen ningún rigor. El que otras farmacias los vendan o que sean legales no es razón suficiente para dispensar al ciudadano productos que van en contra del consenso científico. Si esas son las razones…¿para qué estudiar 5 años de carrera? Bastaría con un simple dependiente tras el mostrador.

Basta ya, responsables de algunos colegios y AMPAs, de dejar que gente sin escrúpulos entre en las aulas de nuestros hijos. Con la excusa de ser expertos en nuevas metodologías de relajación y concentración hay auténticos profesionales del engaño que los introducen en el peligroso mundo del pensamiento mágico. Pongan los filtros necesarios para que eso no ocurra y recuerden que la lucha contra la pseudociencia empieza en la educación que se imparta en colegios e institutos.

Basta ya, responsables de ayuntamientos, de ceder instalaciones pagadas con nuestros impuestos a embaucadores que afirman que el virus del sida o del ébola no existen, que las responsables del cáncer de piel son las cremas solares y que, por su fuera poco, venden en sus charlas plantas y pócimas peligrosísimas prohibidas por el Ministerio de Sanidad.

Basta ya, políticos y jueces, de no ser contundentes contra la anti-ciencia. Hacen falta nuevas leyes y aplicar sin contemplaciones las ya existentes. La educación es totalmente necesaria pero hay temas, como el que hoy nos concierne, donde es absolutamente necesario prohibir. No, a los tramposos no se les recibe en el Congreso de los Diputados. Se les cierra el negocio.

Estimados lectores, comencé este artículo con una cita que suelo usar en muchas de mis conferencias. Para acabar voy a emplear otra cuyo autor es un gran divulgador de la ciencia, César Tomé, una persona que dedica al igual que un servidor parte de su vida a fomentar el espíritu crítico entre los ciudadanos y a crear una sociedad basada en el conocimiento y no en la mentira y el fraude:

"Solo una defensa a ultranza de las actitudes científicas, de los principios ilustrados y de las sociedades abiertas puede ser un antídoto contra los peligros que acechan a la humanidad en su conjunto".

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Jose

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