lunes, 10 de julio de 2017

La Diputación de Jaén y la grafología #La lista de la vergüenza #noticias


Sede de la Diputación Provincial de Jaén

Seguro que recuerdan que, hace unos años, causó bastante revuelo que la Diputación de Jaén destinase fondos propios (y europeos) a la construcción de un "Centro de Interpretación de las Caras de Bélmez". Y no era para menos: con las graves carencias en infraestructuras de la comarca de Sierra Mágina y la provincia en general, gastar semejante cantidad de dinero en promover un "misterio" tan cutre como ese era un verdadero escándalo.

Pero bueno, eso era hace unos años. Ahora…

Ahora, la Diputación ha aprovechado los Cursos de Verano de El Escorial, organizados por la Universidad Complutense para contarnos que (agárrense a algo) está realizando (y pagando, claro) un estudio grafológico para saber el estado anímico de Miguel Hernández.

Captura del anuncio de la noticia en la web de los cursos

Hay que reconocer que el anuncio no es muy afortunado, porque parece que esté hablando de su estado anímico actual, en cuyo caso lo más procedente habría sido recurrir al espiritismo. Aunque, en el fondo, da igual: la grafología es exactamente igual de efectiva a la hora de determinar estados de ánimo, o sea, nada. Y tenemos una pista en el propio anuncio que ha realizado el director del Instituto de Estudios Giennenses (institución que, evidentemente, merecería estar en mejores manos):

Este estudio grafológico, explicó Contreras, se encuentra en una primera fase que acaba de iniciarse aunque las primeras investigaciones ya han detectado que Miguel Hernández "nunca padeció abatimiento ni depresión" durante su etapa carcelaria, "pero si padeció un cansancio" progresivo que fue intensificándose a medida que pasaba el tiempo.

Vamos, que el "estudio" (con perdón) ha descubierto lo mismo que cualquiera que lea una biografía del poeta oriolano. Que es, por otra parte, lo que suele ocurrir con la grafología: sus aciertos son espectaculares a la hora de contarnos datos ya conocidos, pero si no es así sus fracasos son… bueno, también espectaculares.

Firma de Miguel Hernández. Su estudio grafológico muestra que hubiese considerado a los grafólogos como unos charlatanes.
Firma de Miguel Hernández. Las líneas rectas de las mayúsculas, el trazado ascendente de la firma, el énfasis en la forma redonda de la "a" y la terminación apresurada del apellido nos indican que él también habría considerado que la grafología es una engañifa.

En fin, que, como decíamos, han pasado unos cuantos años desde la noticia del derroche de dinero público para "los caras de Bélmez", pero por lo visto las cosas siguen más o menos igual: Jaén es la provincia andaluza que menos inversión pública recibe, pero para estas chorradas por lo visto sí que hay fondos.

Así nos va.

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