miércoles, 20 de septiembre de 2017

La Química y el Dolor #Cuentos Cuánticos #noticias


Hola, queridos lectores.

Sí, sí, hacía muchísimo que no me leíais por aquí, ni por el blog de Justo, ni por el personal. He decidido escribiros por aquí, porque tiene más alcance y bueno, ningún sitio mejor para hablar de Química, ¿no?

 

Sin embargo, la Química, esta vez, soy yo. No sé si todos sabéis mi historia… Y, por eso, allá voy.

 

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Yo y el Dolor

Sufro dolor crónico desde la L5-S1 hasta la punta de los dedos (en ambas piernas) siguiendo el recorrido del nervio ciático desde hace casi 7 años, todos y cada uno de los días, sin descanso. Todos esos días con sus noches correspondientes, pues sueño con el Dolor también. Aparte, me duele todo el coxis, cada articulación o inserción a nivel fémur con cadera, fémur con rótula, tibia con peroné y rótula, tobillo… Vamos, un desastre y una jodienda máxima. Comenzó con un mal giro de rodilla, siguió con una fisioterapia desastrosa, una ciatalgia bilateral, 3 cajas de Inzitan y mucho ir de un especialista a otro porque de ninguno era y ninguno sabía porqué dolía.

Corría el año 2011, me faltaban 3 asignaturas para terminar la carrera y se esfumó tanto la posibilidad de acabarla, como mi noviazgo, como todas mis amistades (salvo alguna incondicional que no podré terminar de agradecer nunca). Mi vida cambió completamente, de aguantar el tute de Facultad con sus horarios matutinos y sus laboratorios de entre 4 y 5 horas sin sentarte ni un minuto… a no ser capaz de aguantar 10 minutos caminando. Tardé 3 años en llegar, de un tirón,  a la Plaza Mayor de mi ciudad, un recorrido que se hace en 20 minutos.

Por suerte, contraria a las redes sociales, decidí hacerme una cuenta de Twitter a raíz de encontrar este blog y ver que podía interaccionar con Enrique, alguien desconocido y sin rostro para mí, pero con una gran empatía y complicidad. Gracias a sus posts y algunos apuntes y ejercicios que me pasó, más las tutorías mensuales acordadas con mis profesores (de las que salía casi sin enterarme, pues el dolor te incapacita la concentración y fijación de ideas y conceptos), ¡acabé la carrera en el 2014!. En esos tres años, conocí otros blogs como los de Mulet, Scientia, …, vi nacer "Los mundos de Brana" de mi ex compañera cuántica Laura Morrón, me reconcilié con las matemáticas gracias a Mati (alter ego de Clara) y, entre todos me salvasteis. De hecho, os dediqué un post.

Cuando terminé la carrera, Enrique me propuso colaborar con él y eso supuso una revolución en mi vida, una ilusión por transmitir lo que sé, aprender sobre lo que no controlo tanto para contároslo, aprender y repasar Historia, enlazar lecturas y vida cotidiana con la Química pura y dura, … Ese primer año: llegamos a la Final de los Bitácora, conocí a gente maravillosa ese día y lo sigo haciendo, a día de hoy. Meses después, Justo me propuso colaborar en su blog Química en el s.XXI y yo no podía estar más ilusionada, aunque con miedo de que se me acabaran los temas o no superar al post anterior.

Sin embargo, llegó

Mi época oscura

Quiero que sepáis que mis ganas de escribir, comunicar, enseñaros (modestamente) y entreteneros no han disminuido pero he pasado por una época muy dura.

Veréis, mi dolor es neuropático y como tal, no se va con analgésicos pero si se calma un poco. No obstante, tomando esa premisa como referencia y tratándome como a una enferma de fibromialgia, mi reumatólogo no me dejaba tomar más de tres comprimidos de tramadol de 37,5 mg (un opiode del que hablé en este post) porque "si con 3 no se te pasa, con 4 tampoco"; cuando el máximo que podemos tomar es de 400 mg/día. Como comprenderéis, al no tener toda la analgesia posible por ese lado, mi dolor no disminuía y yo veía pasar el tiempo sin que nada cambiase. Tampoco ayudaban ni la duloxetina, ni la amitriplina (pero él no variaba de medicación). Tuve que pelearme con él y exigirle pasar a morfina y fentanilo para que me diera las dosis más altas el verano pasado. Sentí que me había tomado el pelo 4 años.

Así mismo, por Traumatología, di con médicos jóvenes y entusiastas que me realizaron bloqueos sacroilíacos que me aliviaban un poco. El primero, en mayo del 2014 me duró 4 meses. Gracias al segundo, en junio del 2015, pude realizar uno de mis primeros viajes al Ciencia Jot Down de ese año; pero me duró dos meses. Y el último, a principios del 2016, no me duró ni tres semanas. Cuando llegué a revisión, un traumatólogo que no me conocía de nada, me dijo que eso no era cosa suya y me dio el alta hospitalaria y el alta en Traumatología. Por lo que no volvieron a llamarme ni desde Trauma ni desde la Unidad del Dolor.

Mi Reumatólogo, a su vez, no volvió a citarme por la Seguridad Social y, si quería verle, tenía que ir pagando 60 euros la consulta para que me dijera que normalizase y fuera al psicólogo. Mi nivel de decepción  y de no sentirme apoyada me dejó devastada. Fui a un neurólogo (años antes otro me había dado parches locales de lidocaína que no me aliviaban) y me mandó a Psiquiatría porque "ellos no son el sumidero de los demás". ¿De verdad alguien puede creer que una chica en la treintena va a preferir no tener vida por querer llamar la atención de la familia o los propios profesionales?. Mi indignación y mis ganas de no hacer nada se instalaron. Aunque las ideas y los posts a medias siguieron creciendo, pero no tenía fuerzas para seguir con ellos.

De hecho, tenía pensado hablar de algunas de estas moléculas que me han aliviado en algunos momentos y otras que, a día de hoy, gracias a mi nuevo Neurólogo, me mantienen con un nivel de dolor más bajo. Porque sí, he de decir que he dado con un profesional empático, constante, implicado, que no duda en ir probando dosis y moléculas para reducir mi dolor y que mis horas activas sean lo más provechosas para mí. No obstante, cada cambio en la medicación, me lleva a un proceso de desajuste y ajuste, aparte de interacciones fuertes. Por todo ello, he pasado semanas en cama tanto en octubre del año pasado, como en mayo y agosto de este año. Mi dolor está más atenuado pero las horas que rindo son las mismas y, si me fuerzo, la pago.

También sigo contando con el Traumatólogo que me hizo los bloqueos sacroilíacos, por el seguro privado, y está dispuesto a ayudarme cuanto haga falta; y con otro de su misma especialidad que está tratando mi troncateritis (inflamación de la cabeza del fémur, muy rico) y tendinosis en ambas caderas, pues de las contracturas pasadas y estar tumbada en posición fetal casi todo el día, ya hay lesiones físicas observables.

Aparte de todo esto, he tenido dos pérdidas personales muy importantes en menos de un año y un gran susto con mi "SuperPapi", ese a quién nunca había visto con ninguna dolencia y al que no pude cuidar en su periodo hospitalario. Es más, me pillé una gripe al segundo día de ir a visitarlo y pasé la gripe sin que nadie se me acercara para que no hiciera de vector y mi padre se contagiase. Verlo tan débil cuando parecía indestructible, me marcó y no ayudó a mi ánimo.

Todo esto, ¿para qué?

Todo esto es para deciros que sigo sin diagnóstico claro pero luchando, que no es fácil muchos días y que he pasado una etapa silenciosa no pretendida por la que me siento mal, pues me lo paso genial escribiendo sobre mis moleculillas. Y con más de una de las nombradas y de las que me tomo, os daré la brasa más adelante. (¿Os lo había avisado antes? Sí, pues lo recalco).

Quiero que sepáis que muy pronto volveré a la actividad, que no me he olvidado de vosotros y que no os libraréis tan fácilmente de mí. Que cada día estoy pensando en coger el ordenador y teclear, pero que mis fuerzas no me han acompañado. Aparte, el Dolor hace que no retengas información y tengo un miedo atroz a no daros información fiable, por lo que mis posts "en sucio" están llenos de tachones, de parches, de recortar aquí y allá… Pero haré lo posible por volver con mi mismo (o mejor humor) y con la ilusión que siempre he transmitido por este rinconcito que Enrique me presta y por el que Justo, en su blog, también.

A ellos y a vosotros

A ellos les doy las gracias por ser tan comprensivos conmigo, por no ponerme fechas, por decirme que lo primero soy yo y mi salud y por, pese a todo, haber confiado y seguir confiando en mí.

Y a vosotros, daros las gracias por esperarme, por animarme a escribir, por decirme que me echáis de menos. Pero sobre todo, por esperar pacientemente.

Espero que mi regreso sea lo más pronto posible y que me tengáis paciencia. Os debo tanto…

Gracias por leerme. Un abrazo inmenso para todos,

Laura

 

 

 


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