martes, 24 de octubre de 2017

Bacalao con guarnición de CRISPR. #Tomates con genes #noticias


Si habéis leído "Transgénicos sin miedo" (y si no… ¡¡¡a que esperáis!!!) cuento que la tecnología transgénica ya no se puede considerar que sea la última tecnología, en todo caso es la penúltima. Ultimamente han salido lo que se llaman las new breeding techniques o nuevas técnicas de mejora genética, entra las cuales la más famosa es el CRISPR/cas9. El CRISPR se basa en utilizar un sistema defensivo de bacterias que tiene la capacidad de reconocer determinadas secuencias de ADN y puede eliminarlas, cambiarlas o añadir algo nuevo. La diferencia fundamental respecto a un organismo transgénico es que en ningún momento hemos puesto ADN foráneo.

A nivel legal respecto al uso de CRISPR y de transgénicos hay una diferencia fundamental. La definición de transgénico en la mayoría de países hace referencia al hecho de poner ADN de un organismo en otro utilizando ingeniería genética, y esto no pasa cuando utilizas CRISPR, por tanto un organismo obtenido por el uso de esta técnica no se consideraría OGM bajo ninguna ley. Esto implica que necesitamos un marco legal nuevo. Estados Unidos ya lo ha definido y no les da la consideración de transgénicos. Europa, con su habitual lentitud, sigue discutiendo y todavía no hay una decisión, por lo que de momento el tema CRISPR es un tema alegal en Europa.

A nivel práctico hay otra diferencia fundamental. Hoy por hoy si aplicamos CRISPR en una planta o en un animal, es indetectable. No deja ningún rastro de su uso, a diferencia de un transgénico donde hay métodos de análisis sencillos y baratos que nos permiten determinar si una variedad es transgénica o no. Parece que se están juntando el hambre y las ganas de comer. Un marco legal ambiguo o poco definido y una técnica que no deja rastro ¿Veis por donde voy?.

En el epílogo de "Transgénicos sin miedo" ya advertía que esto va muy rápido. Me quedé corto, muy corto. Ya ha llegado. En Estados Unidos ya hay una variedad de champiñones obtenida por CRISPR en el mercado. Algunas organizaciones ecologistas se han posicionado en contra, pero con poco entusiasmo y encontrándose con el rechazo frontal de aliados tradicionales. Es una batalla que tienen perdida de antemano. Greenpeace y Amigos de la tierra han abierto una campaña contra los "nuevos transgénicos", pero apenas ha tenido trascendencia mediática. Partamos de la base que el titular de la campaña es mentira, ya que el producto de estas técnicas no es un "nuevo transgénico". A estas alturas de la película a nadie le extraña que una organización ecologista sea una fuente poco fiable. Lo más divertido es que ahora no se dan los condicionantes que hicieron que Europa bloqueara el desarrollo de los transgénicos y muchos estados han decidido que no quieren repetir errores. Valga como ejemplo lo sucedido en una discusión sobre este tema en el parlamento europeo, el comisario de salud Vytenis Andriukaitis le dijo al representante de Greenpeace que "nadie tiene el monopolio de ser verde" y que el se considera ecologista como el que más, y eso no le impide apoyar estas técnicas. La diferencia fundamental es que hace 20 años ningún estado apoyó el uso de transgénicos, sin embargo ahora sí que hay países apoyando el uso del CRISPR.

El pasado mes de julio tuvo lugar el Gotteborg (Suecia), el congreso sobre New Breeding techniques (Nuevas técnicas de mejora genética). En este congreso los representantes locales dejaron claro a los científicos asistentes que la postura de Suecia es apoyar que las variedades obtenidas por CRISPR sin incluir ningún ADN foráneo no sean consideradas OGM y por tanto no deban superar un largo proceso de aprobación ni ir etiquetadas. En Suecia esto puede ser muy importante para cultivos como la patata, muy sensibles a problemas de plagas o a otros como la acumulación de acrilamida. No olvidemos que algunos de los primeros OGM, como los tomates FlavrSavr el ADN foráneo no se introducía para obtener una mejora proveniente de otro organismo (como si que pasa en los OGM resistentes a insectos o a herbicida), sino para inhibir la expresión de un gen del propio tomate. Por lo tanto el CRISPR sería una forma de obtener el silenciamiento de un gen, sin que el producto sea considerado OGM.

Pero la sorpresa del congreso no fue la declaración de que Suecia apoya el uso de CRISPR, sino el menú que se sirvió en la cena de gala. En el plato principal aparecía calabaza mejorada por CRISPR. Si un país tradicionalmente consumidor de agricultura ecológica como Suecia hace una apuesta tan descarada por esta tecnología, creo que no hay que decir nada más. Si además tenemos en cuenta que no es detectable, y que la investigación va muy rápida… pues ya tenemos CRISPR de guarnición, o de segundo. No pondría la mano en el fuego por que ya tengamos variedades mejoradas por CRISPR en los supermercados… o en los mercadillos agroecológicos. Stefan Jansson, el organizador del congreso, fue noticia el año pasado cuando anunció que por primera vez alguien había comido calabaza modificada por CRISPR. Esta vez no solo comió él, sino todo el congreso.

PD: Si te preguntas si esta tecnología va a hacer a los transgénicos obsoletos, la respuesta es NO. De la misma forma que los transgénicos no han jubilado los métodos clásicos de mejora genética como la hibridación o la mutagénesis. es una técnica que tienes unas versatilidades y unas funcionalidades diferentes a los OGM. Puede hacer cosas que los OGM no pueden, puede hacer mejor algunas cosas que los OGM pueden hacer, pero los OGM también pueden hacer cosas que con CRISPR no pueden. Son dos técnicas destinadas a cohabitar.

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