miércoles, 4 de octubre de 2017

Supongamos un gato zombie. #El Protón Escéptico #noticias


Supongamos un gato metido en una caja opaca. Esta caja contiene un dispositivo capaz de liberar un gas mortal para el felino. El dispositivo contiene una particula radioactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse una vez cerrada la caja, de modo que si la particula se desintegra, el gas se liberará.

Tenemos pues, un gato cuya probabilidad de seguir vivo es del 50%, y cuya probabilidad de morir es, obviamente, también del 50%, con la dificultad añadida de que no tenemos instrumentos para comprobar el estado del gato. La pregunta es: Sin abrir la caja, ¿el gato está vivo o muerto?

Para responder a esta pregunta, debemos remontarnos a 1935. Este año, el físico Erwin Schrödinger propuso este mismo experimento mental, que es conocido como "El experimento del gato de Schrödinger" para explicar ciertas cuestiones contraintuitivas de la mecánica cuántica.

Volvamos a nuestro pobre gato, que aún permanece encerrado en la caja. ¿Está vivo o muerto? Bueno, el gato no se rige por leyes cuánticas, de modo que solo puede estar vivo o muerto (y tras 80 años desde que Schrödinger lo metió en esa caja, sospecho que lleva mucho tiempo muerto).

Sin embargo, si el gato fuera un sistema cuántico, el asunto cambiaria radicalmente. Si mantenemos la interpretación de Copenhague, hasta no realizar una observación sobre el gato (entiéndase como observación a cualquier medida tomada para averiguar su estado), el gato estará vivo y muerto. He aquí nuestro gato zombie.

Debemos entender que el gato de Schrödinger es una analogía de un sistema cuántico. Hasta no medir el estado de una particula, esta particula presenta simultáneamente cada estado posible, de los cuales solo podemos calcular la probabilidad. Por ejemplo, en un átomo no sabemos donde está un electrón, pero sabemos donde tenemos la máxima probabilidad de encontrarlo, a esto lo llamamos "orbital".

Volviendo a nuestro gato cuántico, sólo podemos saber de el que tiene una probabilidad del 50% de estar en uno u otro estado, y será la medición la que colapse la función de onda, mostrándonos solo un resultado. Mientras, será un gato zombie, vivo y muerto al mismo tiempo.

   Nuestro pobre gato.

En resumidas cuentas, la mecanica cuántica, pese a ser compleja, está entre nosotros, incluso en nuestros propios átomos. Gracias por leerme.