martes, 31 de octubre de 2017

Un científico en La Condomina #Scientia #noticias


La primera vez que pisé un campo de fútbol tenía 5 años. Fue el 5 de mayo de 1975. Ese día el F.C. Barcelona visitaba la vieja Condomina. En el equipo culé jugaba Johan Cruyff, uno de los mejores jugadores de la historia. En el Murcia debutaba con solo 16 años un chaval que fascinaba por su clase y desparpajo, Patricio Pelegrín. El pasado martes, 42 años más tarde, volví a asistir a un duelo Real Murcia-Barça. Esta vez el encuentro tuvo lugar en la Nueva Condomina.

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El partido lo vi rodeado de periodistas que retransmitían el encuentro por TV, radio o que escribían crónicas para sus periódicos. Estos últimos me impactaron, especialmente los del diario "La Verdad" con los que compartí ubicación. Yo, que suelo escribir mis artículos con tranquilidad y tomándome el tiempo necesario, me rindo ante estos profesionales que tienen que redactar sus crónicas a la misma vez que se juega el partido e inmediatamente después de acabar los 90 minutos deben mandarlas en perfecto estado a las redacciones.

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La pasión por el fútbol que tenía de pequeño sigue intacta pero la devoción por la divulgación científica que tengo ahora hace que vea el fútbol de manera muy diferente. Es lo que llaman la mirada del bloguero.

Como científico saqué dos conclusiones del partido. La primera es que el progreso científico se encuentra muy presente en todos los acontecimientos de nuestras vidas, incluso en aquellos que parecen muy alejados de la ciencia como es el fútbol. La segunda es que, sin los avances de la ciencia, poco de lo ocurrido hace dos días en la Nueva Condomina hubiese sido posible en aquel partido del año 1975 en la Vieja Condomina.

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El primer gol del F.C. Barcelona, obra de Paco Alcácer, fue gracias a un maravilloso centro de Deulofeu donde la física tuvo mucho que decir. Gracias al Efecto Magnus se produjo una diferencia de presiones a ambos lados del esférico y el balón se fue curvando espectacularmente hasta encontrar la cabeza de Alcácer que remató impecablemente la pelota. Por cierto, los nuevos materiales con los que se elaboran actualmente los balones, como el poliuretano y el nylon, les aportan una resistencia, esfericidad y aerodinámica que nada tienen que ver con los de hace décadas. Los jugadores lo agradecen.

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La fantástica conducción del balón que hizo Deulofeu antes de marcar el segundo gol no hubiese sido posible en el césped maltrecho de la vieja Condomina. Gracias a la botánica, a la biotecnología y a la química Agrícola los campos de fútbol actuales se encuentran en perfecto estado. Las nuevas variedades de hierba, los fertilizantes y los modernos sistemas de regadío hacen que el balón circule perfectamente por el césped.

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El impresionante disparo de Arnaiz en el tercer gol jamás hubiese ocurrido sin la tecnología con la que se diseñan actualmente las botas de fútbol y que las hacen mucho más ligeras y adaptadas al pie de los jugadores. Aunque lo jugadores empleen la misma fuerza al golpear el balón que hace 42 años, este sale disparado con mucha más velocidad y aceleración que cuando se empleaban las viejas botas.

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El Barça tuvo la posesión del balón casi todo el tiempo. Ello es posible gracias a su famoso tiki-taka en el que las matemáticas tienen mucho que decir. La disposición geométrica de sus jugadores es perfecta y los diagramas de Voronoi están presentes por todo el campo.

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Hace 42 años uno de los míticos jugadores del Barça, Charly Rexach, acabó con la camiseta destrozada por los agarrones del rival y totalmente empapada por el sudor y la lluvia. Actualmente, la presencia en las equipaciones de compuestos químicos como el elastano, el poliuretano o el poliéster las hace mucho más transpirables y elásticas.

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Estimados lectores, lo ocurrido hace dos días en la Nueva Condomina demuestra que la ciencia y el fútbol van cogidos de la mano, pero las genialidades que vi a Cruyff y a Pelegrín en 1975 nadie las hizo el martes…. y es que el progreso científico no se pone de manifiesto si no está detrás el talento humano.

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Patricio Pelegrín y Johan Cruyff, dos genios que desgraciadamente ya no están entre nosotros.

Jose