viernes, 3 de noviembre de 2017

Los científicos religiosos son como los médicos fumadores #La Ciencia y sus Demonios #noticias


En cualquier "debate" sobre el eterno e inevitable enfrentamiento entre ciencia y religión, siempre llega un momento en que los creyentes sacan a colación el gran argumento, la prueba definitiva con la que supuestamente van a desarmar a los críticos y convencer racionalmente de la complementariedad de los mitos inventados por pobres alucinados de la Edad del Bronce y el conocimiento científico: la existencia de científicos religiosos.

Pero por supuesto este argumento es totalmente dependiente de creencia, ya que los cristianos nunca razonan que como un gran premio Nobel nacido en la India es ferviente devoto del dios elefante Ganesha, ello explicaría no sólo la complementariedad del panteón hindú con el Big Bang y el ajuste fino de la mecánica cuántica llevado a cabo por Visnú y Shiva, lo que demostraría por pura lógica la inexistencia de Alá y el error de los cristianos o los budistas. Así, estos creyentes occidentales argumentan sin pudor intelectual alguno que el hecho de que Newton o tres premios Nobel crean en una zarza ardiente y en una paloma fecundadora demostraría que el dios judeocristiano es el creador del Universo, entidad que para algunos puede tener la irrisoria edad de 10.000 años, tal y como lo atestigua la sagrada, verdadera e incuestionable Biblia. Y por supuesto lo que más que interesadamente olvidan estos creyentes es que ni siquiera estas magnas lumbreras de la ciencia occidental se ponen de acuerdo en cuál de las casi infinitas variantes del cristianismo es la verdadera, puesto que olvidan que esos famosos científicos pueden ser uno católico, otro anglicano y el tercero anabaptista, evangélico u ortodoxo ruso o griego, y que por tanto mantienen creencias incompatibles entre sí a la par que antagónicas.

Y así el caso más paradigmático y más repetido por el rebaño cristiano sería el de usar al gran Isaac Newton como prueba de que el cristianismo es verdadero, cuando el genio (aunque fue educado en el anglicanismo más ortodoxo) derivó su fe hacia el arrianismo, una variante prácticamente inexistente en la actualidad que consideraba que Jesucristo no era dios mismo y que fue creado por el único dios posteriormente, creencia que por supuesto fue considerada herética allá por el más que lejano siglo IV EC en el famoso Concilio de Nicea. Es por ello que Newton, más interesado en la teología que en la ciencia, mantuvo en secreto por las más que posibles represalias en la Inglaterra del siglo XVII su creencia de que llamar dios a Jesucristo era una idolatría.

Pero volviendo al tema general, es más que evidente que el argumento de autoridad en ciencia vale menos que nada, puesto que los grandes investigadores deben su prestigio y reconocimiento al haber obtenido un avance científico demostrable, de tal manera que sus opiniones, si no están sustentadas por las pruebas, valen lo mismo que las de cualquier otro ciudadano, sea este filósofo o analfabeto funcional. Y así si tu vecino asegura que conversa con las hadas o un reputado investigador afirma que una serpiente parlante (que engaño a un trozo de barro y a su costilla con una manzana) le ha tentado no sólo se puede, sino que se debe dudar de la lógica o incluso de la cordura del individuo en cuestión, por más doctorados honoris causa que posea el interfecto.

Porque el caso del científico que asevera que sus creencias están sustentadas o son compatibles con la ciencia sería similar al del médico fumador. El hecho de que el profesional de la medicina (por muy bueno o reputado que sea) se intoxique con el tabaco no anula la realidad de las pruebas: fumar produce cáncer con una alta probabilidad. Es más, si el médico fumador es un buen profesional recomendará a sus pacientes que dejen de practicar esa perniciosa y muchas veces letal drogadicción. Porque si el galeno fumador alentara a sus pacientes a fumar o les engañara convenciéndoles de que el tabaco es inocuo, no sólo estaría contraviniendo su ética profesional sino que además podría ser demandado por mala praxis médica.

Pues algo similar ocurre con los científicos religiosos en general, y los cristianos en particular, creer pueden creer en lo que les dé la gana pero cómo intenten dejarse llevar por su fe durante su trabajo y afirmen que la ciencia ha demostrado tal o cual dogma de su particular devoción, pues caen rápidamente en el más absoluto descrédito profesional. Y ya si intentan aprovecharse de su bien merecida reputación profesional para hacer proselitismo de sus irracionales creencias estarían violando el más mínimo código deontológico, por más Premio Nobel que uno sea.

Porque a la larga, tal y como muy acertadamente indicó el genial Jacques Monod "un científico que cree en Dios es un esquizofrénico" porque cuando un investigador trabaja por muy cristiano que sea debe olvidar (y muchísimas veces transgredir los por otra parte incuestionables dogmas de su religión), y por supuesto cuando acude a su iglesia debe dejar en la puerta su cerebro para poder asumir sin pruebas ni reflexión alguna (por algo los mismos cristianos se denominan ovejas del rebaño del Señor) las más que disparatadas afirmaciones que suelen salir de la boca del supuesto representante de la inventada deidad de su elección durante el sermón dominical. Es más, como muy certeramente indica el también Premio Nobel Harord Kroto en el siguiente video: Video Harold Kroto: Ateísmo, religión y ciencia

No es que no necesite misticismo, es que no lo acepto. Pienso que la gente que lo acepta tiene un talón de Aquiles tremendo, en el sentido de que aceptan cualquier cosa, cualquier historia antigua de cualquier lugar, de hace miles de años, para la que no hay evidencia. Y esta gente [los científicos creyentes] me molesta porque tiene una responsabilidad muy grande. Y cuando la gente está preparada para aceptar una de las 20 o 30 historias diferentes, de hace miles de años me pregunto ¿qué más están dispuestos a aceptar, cuando se trata de decisiones que me afectan?

 

P.D.

Esta entrada es una reelaboración de otra previamente publicada hace algún tiempo en mi blog personal.

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