martes, 16 de enero de 2018

Hacia la victoria sobre el cáncer #La Ciencia y sus Demonios #noticias


En la actualidad el cáncer es una de las principales causas de mortalidad en el mundo y sobre todo en los países desarrollados, en donde los grandes avances higiénico-sanitarios han desterrado casi en la práctica a los libros de historia esas mortíferas pandemias que llevaban asolando a la Humanidad desde que nuestros antepasados pusieron en marcha la famosa revolución neolítica, para algunos quizás el mayor error de los muchos que ha cometido el homo sapiens. Y a la vista de los datos, hay buenas noticias en la lucha contra el cáncer.

El cáncer lejos de ser un evento reciente de las sociedades industrializadas es connatural a la vida, así se han encontrado momias del Egipto faraónico de 4.000 años de antigüedad con cánceres más que actuales como el de mama o mielomas. Y si nos retrotraemos mucho más allá en el tiempo, hasta unos casi inimaginables 1,7 millones de años, un niño perteneciente a la especie de homínidos Australopithecus sediba desarrolló un osteosarcoma diseminado en pie y vértebras. Por supuesto los animales, tanto domésticos como los salvajes pueden desarrollar tumores más que letales, como es el llamativo caso de los demonios de Tasmania cuya población está siendo diezmada por un muy agresivo tipo de tumor facial contagioso. Hasta los dinosaurios del Jurásico llegaron a padecer cáncer. Es más, incluso las plantas pueden verse afectadas por procesos tumorales, aunque en este caso la enfermedad no llega a ser mortal.

En las sociedades occidentales, en donde la calidad de vida y las medidas higiénico-sanitarias han disminuido más que significativamente la mortalidad asociada a procesos infecciosos, el cáncer se ha convertido en una de las principales causas de mortalidad. Así por ejemplo en EEUU los procesos tumorales son responsables del 22% de las defunciones, a muy poca distancia de la principal causa de muerte de los estadounidenses, el fallo coronario (23% de las muertes anuales).

Y en este contexto un reciente estudio ha estudiado la evolución de la mortalidad por cáncer en los EEUU analizando los datos epidemiológicos de los últimos 85 años. Y los resultados no pueden ser más interesantes. Lo primero que llama la atención son las diferencias en la mortalidad asociada al cáncer en hombres y mujeres tal y como indica la siguiente figura.

Así durante el periodo estudiado en mujeres se ha venido produciendo una disminución más o menos gradual en el número de muertes por cáncer por cada 100.000 habitantes (salvo en el periodo comprendido entre la década de los 80 y finales del siglo pasado) que han permitido que la cifra de mortalidad del 2015 sea alrededor de un 25% inferior a los datos relativos a 1930.

Por el contrario, la mortalidad asociada a tumores en varones fue aumentando progresivamente hasta ser un 68% mayor en 1990 con respecto a 1930. Después se produjo un cambio de tendencia que llevó a una disminución acumulada del 28% en 2015 respecto al pico de 1990. Aun así la mortalidad en varones estadounidenses en 2015 sigue siendo un 21% más alta que en 1930. ¿Y cuál es la causa de este más que curioso fenómeno? ¿La diferente genética entre sexos? ¿Qué los antitumorales son más efectivos en mujeres? Pues no, estas diferencias ligadas al sexo tienen una explicación mucho más prosaica.

Cuando se desglosa la mortalidad por los 7 tipos de cáncer más agresivos, en mujeres se observa que en términos generales (salvo en el de páncreas que ha ido creciendo de manera sostenida a lo largo del periodo analizado) se ha producido una más que importante reducción en los decesos durante las casi 9 décadas analizadas gracias a los avances en el diagnóstico y en el tratamiento oncológicos.

La más que llamativa excepción es el caso del cáncer de pulmón, que desde valores casi insignificantes fue aumentando lentamente en el periodo 1930-1960, disparándose su incidencia casi de manera explosiva a partir de 1965 hasta alcanzar su máximo con el final del siglo. Datos que correlacionan casi de manera exacta con el porcentaje de mujeres fumadoras a lo largo del tiempo. En las últimas décadas la concienciación del peligro del tabaco ha hecho disminuir el número de fumadoras y los avances en oncología han empezado a dar sus frutos frente a este más que letal tipo de cáncer.

En el caso de los hombres este mismo análisis da unos resultados algo diferentes. La mortalidad del cáncer de estómago ha disminuido drásticamente. Colorectal y próstata aumentaron su mortalidad hasta los años 90 y desde entonces la tendencia es de clara disminución. Los cánceres de páncreas y leucemias han aumentado. Y como en el caso de mujeres la medalla de oro de la letalidad tumoral sigue perteneciendo al cáncer de pulmón, en donde los varones por fumar más y durante más tiempo han llevado la peor parte, aunque los avances médicos junto con la concienciación social están revirtiendo la tendencia.

En resumen, teniendo en cuenta la más que importante contribución del cáncer de pulmón a la mortalidad y que el tabaco es también un factor de riesgo más que relevante en otros tipos de cáncer como el colorrectal, las políticas encaminadas a la disminución cuando no a la erradicación de tan letal drogadicción serían una de las medidas más efectivas en la siempre compleja lucha contra el cáncer.

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