miércoles, 24 de enero de 2018

La medicina científica está acabando con el mundo espiritual #La Ciencia y sus Demonios #noticias


Una de las mayores invenciones de la más que poderosa mente humana ha sido sin duda el mundo espiritual, tanto en su variante profana como en la religiosa, en donde fantasmas de los fallecidos, espíritus varios, ángeles y demonios junto con los siempre variados dioses campaban a sus anchas, favoreciendo unas veces a los seres humanos mientras que en otras ocasionaban producían severos perjuicios a quienes les molestaban o desobedecían. Sin embargo, a día de hoy el estudio científico de la mente humana está desvelando que todo este complejo mundo del "más allá" tiene un origen mucho más cercano y también más prosaico.

Chamanes de toda época y condición han asegurado poder trascender los límites del cuerpo físico y viajar tanto a lejanos lugares de la Tierra como a mundos espirituales. A lo largo de los siglos este tipo de experiencias han sido consideradas una de las mejores pruebas de la existencia del alma. Y aunque muchos de estos individuos han utilizado habitualmente psicotrópicos como combustible en sus viajes astrales, existen personas que pueden salir de su cuerpo sin aportes externos y de manera más que habitual. Y quizás uno de los casos más interesantes fue el de una joven canadiense que aseguraba que era capaz de realizar viajes astrales sin dificultad alguna, casi a voluntad varias veces al día y vagar por el más allá mientras podía observar a la vez su cuerpo inmóvil tumbado en la cama. Tan habituales eran para ella estos viajes, que llevaba realizando desde la más tierna infancia, que la adolescente creía que esta "habilidad" era de lo más normal y que por tanto, todo el mundo podía viajar como ella por el éter espiritual. Sólo cuando fue estudiante universitaria se percató de su singularidad en un seminario de psicología en el que se trató el tema e informó a su profesor,  de tal manera que acabó siendo sujeto de un estudio, en donde se le realizaron diversas resonancias magnéticas funcionales  que descubrieron que sus visiones eran debidas a una sobreactivación de diversas zonas de su cerebro implicadas en el control motor y visual, la cual le producía esas poderosas alucinaciones que ella consideraba una característica humana.

Pero quizás la más evidente victoria de la medicina sobre el mundo espiritual es cuando se tocan las bases mismas de las creencias. Y un buen ejemplo de ello puede ser el caso acaecido hace un par de años en Murcia. Allí una mujer de las consideradas católicas sociológicas comienza a desarrollar cada vez más su religiosidad, de tal manera que se acaba obsesionando con la lectura de la Biblia y la declamación constante de letanías católicas hasta tal punto que comienza a tener visiones con la más que ficticia virgen María, con la que además dice entablar conversaciones de varias horas sin mostrar por otra parte ningún tipo de ataque, déficit neurológico, pérdida de consciencia o amnesia. A simple vista, un caso más del interés del santoral católico por sus piadosos acólitos, que bien pudiera haber terminado con nuestra protagonista elevada a los altares con el rango de beata.

Pero a diferencia de otros miles de piadosos cristianos, que rápidamente contaron con el beneplácito y la admiración de allegados y convecinos,  sus familiares más que preocupados, lejos de considerar normal que esta persona fuera por ahí declarando sus éxtasis cristianos y haciendo partícipes a conocidos y desconocidos de sus más que habituales charlas con la supuesta virgen, la condujeron al médico.

Así que después de diversas pruebas se le diagnosticó un glioblastoma, un agresivo tumor cerebral que le estaba alterando las funciones cognitivas. Después de que la paciente se sometiera a la batería habitual de tratamientos quimio y radioterapeúticos, el tumor primario remitió y de manera casi "milagrosa" la mujer dejó de tener sus arrebatos místicos, perdiendo la comunicación con el cielo y volviendo a la cordura. Desgraciadamente el cáncer estaba muy avanzado y acabó metastatizando, de tal manera que la paciente acabó falleciendo pocos meses después, eso sí, sin que la "madre de dios" volviera a hacer acto de presencia y un ejemplo del poder de la siempre atea ciencia.

Según los doctores que atendieron a esta persona, el diagnóstico fue relativamente sencillo ya que como la mujer no era particularmente creyente, el cambio brusco hacia la hiperreligiosidad ocurrido en apenas dos meses sirvió como aviso. Sin embargo si el tumor hubiera ido crecido de manera más lenta, la religiosidad hubiera podido ir también desarrollándose de manera más paulatina, por lo que muy probablemente nadie en su entorno hubiera sospechado nada y esta pobre enferma hubiera podido acabar siendo considerada una santa y devota cristiana, y con su conexión directa con el cielo bien pudiera haber añadido su nombre al ya de por si largo historial de cristianos tocados por la divinidad.

Pero es que ni siquiera se necesita una alteración tan agresiva como un tumor cerebral para entrar en contacto con lo divino.  Los autores del estudio español indican por ejemplo que se ha estimado que aproximadamente el 1% de los pacientes con epilepsia del lóbulo temporal experimentan episodios religiosos, como alucinaciones auditivas o visuales de figuras divinas o recepción de mandatos divinos que deben ser cumplidos y que, en raras ocasiones, pueden derivar en actos de violencia.

En resumen, ¿cuántos de estos pobres enfermos del pasado están siendo venerados en la actualidad como fundadores, profetas o grandes figuras de esa infinidad de variantes religiosas que la fértil inventiva humana ha ido desarrollando a lo largo de milenios de oscurantismo?

 

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