viernes, 9 de noviembre de 2018

Vacunas: altruismo para los más vulnerables #La Ciencia y sus Demonios #noticias


Una de las sorprendentes y más llamativas propiedades de las vacunas consiste en que si se administran adecuadamente se produce el "milagro" médico de mantener sano incluso a las personas que no han sido vacunadas. Y esta característica, denominada inmunidad de grupo, es fundamental para que las personas más vulnerables, aquellas que no tienen todavía su sistema inmunitario desarrollado como son los bebés,  lo tienen en declive como por ejemplo los ancianos o incluso dañado como los pacientes oncológicos que reciben quimioterapia puedan sobrevivir.

Si la mayoría de los integrantes de una población dada están vacunados, el contacto entre una persona infectada y uno de los pocos individuos no vacunados resulta altamente improbable, de tal manera que la cadena de infección del patógeno se rompe y esos escasos humanos no vacunados pueden seguir libres de peligro. Este concepto se denomina inmunidad de grupo

inmunidad de grupo

y permite que las personas que presentan un sistema inmunitario dañado (ancianos o pacientes tratados con la cada vez más habitual quimioterapia) o no funcional todavía (bebés) puedan mantenerse a salvo de peligrosos patógenos.

Porque lo es un dislate económico y social y una tragedia humana terrible es que una persona a la que se le diagnostica un cáncer y recibe toda la más que costosa batería de tratamientos oncológicos luego, mientras el cáncer está remitiendo se acabe muriendo por una "simple" pero más que peligrosa infección por sarampión. Y esto es lo que ha ocurrido recientemente en Suiza, en donde un joven de 26 años que estaba siendo tratado por una leucemia fue infectado por sarampión y acabó muriendo. El paciente había sido adecuadamente vacunado en su infancia, pero como los medicamentos administrados  durante su quimioterapia tienen el importante efecto secundario de bloquear parcialmente el sistema inmunitario, la respuesta inmune protectora adquirida y que en personas sanas dura toda la vida se vió comprometida, de tal manera que cuando se volvió a infectar su sistema inmunitario no pudo controlar el virus, con el fatal resultado de la muerte del paciente un par de semanas después.

Este desgraciado caso muestra la importancia de que todos los individuos sanos estemos adecuadamente vacunados, para así poder salvar la vida de nuestros hijos recién nacidos, nuestros familiares y amigos que puedan enfrentarse a un cáncer, de nuestros ancianos padres, y ya puestos de nosotros mismos dentro de más o menos tiempo porque la senectud es un camino que al final todos tenemos que recorrer y pobre del que no lo haga.

 

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