martes, 29 de enero de 2019

Magufada "made in Spain": Camas que protegen de la radiación electromagnética ¡científicamente avaladas por la universidad española! #La Ciencia y sus Demonios #noticias


En estos momentos en donde la presión para convertir lo más rápidamente posible la investigación en innovación parece ser la norma general por la que se debe regir el estamento científico, una empresa privada en colaboración con dos universidades españolas está "revolucionando" el conocimiento científico-tecnológico tanto en física como en biología.

Es un hecho más que evidente que vivimos rodeados de diversos tipos de radiación electromagnética, desde las poco energéticas y más que útiles ondas de radio o microondas, pasando por el espectro visible hasta los nocivos rayos gamma, radiación de alta energía capaz de penetrar en la materia muy profundamente y que pueden causar graves daños al ADN del núcleo de las células, con el consiguiente potencial efecto carcinogénico.

Esta asociación entre radiaciones ionizantes de alta energía y daños en el ADN, a través de los famosos radicales libres, ha creado todo un universo de terapias y remedios a cual más sorprendentemente disparatados para prevenir o incluso combatir el cáncer y hasta el envejecimiento.

Y en este contexto, una empresa granadina patentó hace unos años una cama de alta tecnología, en cuya fabricación

no se incluyen sustancias ni elementos potencialmente tóxicos o nocivos, puesto que está elaborada exclusivamente a partir de materias primas naturales con el mínimo de materiales metálicos imprescindible. Cama que incluye un somier realizado a mano en madera de haya entre cuyas propiedades se incluyen su capacidad ionizante que se mantiene gracias al uso de barniz vegetal totalmente natural para no obstruir los poros de la madera. Además el colchón de latex está recubierto por una funda y un cubrecolchón fabricados mediante una malla de carbono orgánico, capaz de absorber las radiaciones electromagnéticas que el cuerpo ha ido acumulando tras la exposición continua a campos electromagnéticos generados por torres de alta tensión, transformadores, televisores, ordenadores, electrodomésticos, etc., para liberarla a través del suelo mediante una toma de tierra.

De cómo la famosa malla metálica patentada es capaz de absorber las radiaciones electromagnéticas, que el cuerpo ha ido absorbiendo durante todo un día de largo batallar, los inventores no indican nada. Sin embargo, para demostrar la seriedad del invento y aclarar suspicacias en la propia página web de la empresa se citan dos "estudios" dirigidos nada más y nada menos que por dos catedráticos universitarios.

El primero firmado por el Dr. Acuña Castroviejo, catedrático de Fisiología de la Universidad de Granada, que aunque no ha sido publicado en ninguna revista científica de prestigio, sino en la más glamurosa Revista de Medicina Estética española, viene a concluir que dormir durante un mes seguido en estas famosas camas

es un mecanismo altamente eficaz para inducir aumento de las defensas antioxidantes endógenas, reduciendo significativamente el daño oxidativo y nitrosativo, ayudando eficazmente a la reparación del organismo. Además este tipo de reposo controlado da lugar a un aumento de la producción nocturna de melatonina, reflejando un mejor control del ritmo sueño/vigilia.

Además, en otro estudio dirigido por la Dra. Mónica de la Fuente del Rey, también catedrática de Fisiología pero por la Universidad complutense de Madrid, el cual no ha sido publicado en ninguna revista científica ni buena ni mala, se indica que dormir en estas camas

mejora el funcionamiento de nuestro sistema inmunológico, siendo un reflejo de una mejor salud general del organismo. También, dado que el grupo de estudio tiene científicamente acreditada la determinación de la edad biológica a través del estudio del estado inmunológico, se ha concluido y demostrado que el reposo [en estas camas] es capaz de rejuvenecer la edad biológica.

En resumen, según estos dos catedráticos comprarse una cama que vale cerca de 1.500 euros en su versión económica, pero que puede llegar a costar 40.000 euros en la versión firmada por Victorio  & Lucchino (modelo este último que yo recomendaría, porque es más que seguro que el diseño de lujo potencia una barbaridad su funcionamiento) mejora el sueño y el sistema inmune, aumenta las "defensas antioxidantes" y rejuvenece ¡ahí es nada!

Esto sí que es ciencia aplicada de la buena y hasta lo mismo sirve para conseguir el premio Nobel para este par de catedráticos españoles, cuando se descubra por supuesto cómo una funda de colchón (por muy especial que sea) es capaz de "limpiar" nuestro organismo de esas siempre tan nocivas como ubícuas ondas electromagnéticas.

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