domingo, 22 de diciembre de 2019

J.K. Rowling a la hoguera #De Avanzada #noticias


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A principios de 2019, el think-tank Centre for Global Development (CGD) no le renovó el contrato a la activista por los derechos de las mujeres y renombrada investigadora de impuestos Maya Forstater por tuitear en su cuenta personal la muy 'radical' opinión de que biológicamente los "hombres no pueden volverse mujeres". Forstater demandó al think-tank por despido injusto y, en lo que seguramente será un precedente de pesadilla para la estabilidad laboral en Reino Unido, el juez falló contra Forstater porque, aparentemente, en Reino Unido se puede despedir a la gente por opinar cosas demostrablemente ciertas que personas propensas a sentirse ofendidas podrían encontrar "ofensivas y excluyentes".

Una mancha como un castillo en la tierra de Darwin y Hitchens, que posiblemente no habría trascendido más allá de las fronteras británicas de no ser porque J.K. Rowling, la autora de los libros de Harry Potter, manifestó su desacuerdo con la sentencia:

Vístete como quieras.
Llámate lo que quieras.
Duerme con cualquier adulto que consienta en tenerte.
Vive tu mejor vida en paz y seguridad.
Pero ¿obligar a las mujeres a dejar sus trabajos por afirmar que el sexo es real? #ApoyoAMaya #EstoNoEsUnSimulacro.

El tweet provocó que los Copos de Nieve que pretenden predicar la tolerancia y la diversidad encendieran sus antorchas y cancelaran a Rowling, con acusaciones absurdas, de que era una TERF (que viene a traducir algo así como Feminista Radical Excluyente de las Trans) y de ser intolerante en general — ahh, la magia de la interseccionalidad.

No hace mucho tiempo Rowling le hacía guiños a estas criaturitas, así que alguien habrá notado la ironía de que ahora sea ella quien se encuentre del lado incorrecto (guiño, guiño) de la Historia. Bueno, eso también es relativo, porque desde hace años Rowling ha estado en la mira de los más puristas inquisidores, y lo que estos escribieron entonces denunciando la blasfemia de la arquitecta de Hogwarts ha vuelto a circular en los últimos días con más fuerza que nunca.

La vuelta de tuerca es que a pesar de que Forstater se refería a la biología y su comentario inicial no decía nada sobre la identidad de género (que es diferente del sexo), no ha habido escasez de comentarios acusándola de transfóbica —el juez que falló en su contra incluido—. Para rematar, resulta que Rowling tampoco dijo nada sobre el género, sino que ambas mujeres hablaron sobre "sexo"; aunque esto no ha impedido que las acusen de oponerse a los derechos de las personas trans (?), y hasta las culpen por las altas tasas de suicidio de esta población.

Todo el episodio es tan absurdo, que nos va a tocar reír para no llorar. No se puede recalcar suficiente lo disparatado que resulta legitimar el despido de una persona por atreverse a tener una opinión y expresarla, o, peor aún, que uno pueda perder su trabajo por afirmar los hechos más elementales de la más básica biología humana (aunque ya Google incursionó exitosamente en esto). Ahora Forstater y Rowling han sido acusadas de querer borrar la existencia de las personas trans, cuando no han faltado las acusaciones de que JK Rowling destruyó el legado de Harry Potter y —obvio— de que arruinó la Navidad.

El tema ha alcanzado niveles tan ridículos que la cuenta parodia en Twitter Jarvis Dupont publicó su propia columna denunciando a Rowling por ser una TERF; la columna luego fue tomada en serio por una columnista de la revista LGBTI The Advocate, quien a su vez escribió para pedirle a los Golden Globes que retiraran a Ricky Gervais como presentador de la próxima edición de los premios, ya que el comediante británico había respondido en clave de humor a la columna de Dupont. La columna de The Advocate fue eliminada cuando cayeron en cuenta de lo que había pasado. Esto es lo que en Internet conocemos como ley de Poe: que es imposible crear una parodia de una postura extrema que alguien no tome por auténtica si no tiene un smiley o alguna señal explícita de ser humor; la ley de Poe nació al fragor del debate con fundamentalistas cristianos en foros de Internet. Y al nivel del fundamentalismo cristiano han caído quienes hoy atacan a Rowling.

No sé cómo alguien puede pensar que la más intransigente oposición a la biología es una manera efectiva de avanzar su causa. El que no tolere la afirmación de que funcionalmente el sexo es binario, pues igual podría callarnos a todos de una buena vez si tuviera la gentileza de indicarnos a qué más se puede transicionar además de hombre y mujer. Pero en vez de eso, van enviando a la hoguera a cualquiera que se atreva a disentir y decir que por más cocteles bloqueadores de pubertad que tome, uno no puede modificar sus cromosomas ni el tamaño de los gametos que produce.

Qué extraño vivir en un mundo donde es normal pretender que todas las opiniones de un autor tengan que alinearse completamente con los sesgos de cada uno de sus lectores, so pena de ser cancelados para siempre. Es el reino de Dolores Umbridge, pues.

(imagen: Facebook)

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Publicado en De Avanzada por David Osorio