lunes, 23 de marzo de 2020

¿Aprenderemos algo de la actual pandemia del coronavirus COVID19? ya que de lo contrario acabaremos en un futuro apocalíptico #La Ciencia y sus Demonios #noticias


Hace ya camino de seis años (el 1 de julio de 2014 para ser más exactos) escribí una entrada en CyD que bajo el título de "Coronavirus ¿la próxima pandemia?" comenzaba de la siguiente manera

La globalización, con su explosiva y exponencial mezcla de comercio y turismo internacionales de los que en la actualidad no se libra ni el más apartado rincón del planeta, está creando las condiciones idóneas para la propagación de nuevas epidemias. Y quizás uno de los mejores ejemplos de este nuevo escenario al que nos enfrentamos tenga como protagonistas a los coronavirus …

Por supuesto que no tengo poderes paranormales ni tampoco soy un vidente capaz de predecir el futuro, simplemente en ese momento reelaboré un conjunto de estudios, análisis e ideas que se había ido publicando durante las dos décadas precedentes (pero que nunca suelen llegar a ser primera página de los medios de comunicación y mucho menos ser accesibles al común de los mortales) alertando de los peligros de una globalización basada únicamente en el neoliberalismo más salvaje, en donde los mecanismos de control habían sido cercenados casi en su totalidad porque "business is business" ¡Oh, sacrosantos beneficios empresariales! y por ello el estado es siempre el problema y el mercado desregulado la única solución posible. Y durante estas décadas de globalización alocada el mundo entero se encomendó al viejo refrán español de !que sea lo que dios quiera!.

Y muy desgraciadamente parece ser que dios, la naturaleza y sobre todo ese simple (pero más que determinante) azar evolutivo han querido darnos un (peligroso) toque de atención, porque volviendo al refranero hispano "tanto ha ido el cántaro a la fuente" que cuando se fuerzan las condiciones y se repiten una y otra vez los mismos errores durante años y décadas, en todo el globo y con una humanidad casi en crecimiento exponencial lo que en principio tiene una bajísima probabilidad de suceder, como es el hecho de que un virus adaptado durante millones de años a un murciélago consiga pasar a otras especies (serpientes o pangolines, que eso todavía no está del todo claro) y de allí infectar de rebote a humanos que viven en una de las regiones más densamente pobladas del planeta y, que sin embargo, están en contacto directo con medio mundo pasa a ser inevitable con el actual sistema socioeconómico mundial.

Porque resulta que el actual COVID19 no ha sido ni el único ni el primero, ya que en los últimos años hemos tenido múltiples avisos: las epidemias provocadas por otros coronavirus como el del SARS del 2003 y del MERS del periodo 2012-2015, las gripes H5N1 del 2005 y la H1N1 del 2009-2010 y los recurrentes brotes de ébola con su máximo exponente en el del África Occidental del 2014-2015. Aunque con esos virus pudimos por suerte salvarnos de la tragedia, ya que su medio de transmisión entre humanos era poco eficaz como en el caso del ébola, o cuando se podían transmitir de la forma más eficiente (el contagio aéreo) generaban una enfermedad relativamente poco grave.

Y  mientras tanto, la humanidad siguió como si tal cosa con su dilapidadora carrera hacia el infinito: aumentando los flujos de mercancías y el transporte aéreo con tasas de crecimiento de vértigo. Simplemente para hacerse una idea, tal y como muestra el siguiente gráfico extraído del Banco Mundial, en 1975 los aviones transportaron poco más de 400 millones de pasajeros. Sin embargo en el 2018 esta cifra fue 10 veces superior con más de 4.200 millones de usuarios de aviación comercial. Y como se puede observar la curva se acelera aún más a partir del año 2010.

Por ello ahora hemos pasado a un segundo y claramente más peligroso nivel: somos el hospedador ideal (porque así funciona esa atea selección natural) de una nueva zoonosis respiratoria, aunque tdodavía no hemos gastado toda nuestra suerte, ya que este virus aunque puede infectar a cualquiera afecta grave pero principalmente a sólo un segmento limitado de la población: las personas con más edad.

Ahora imaginemos que este COVID19 o ya puestos el siguiente virus respiratorio que aparecerá ¡inexorablemente, según dicta la más mínima lógica darwiniana! dentro de uno, dos o diez años si no cambiamos de modelo socioeconómico, afectara gravemente al 10 o al 50% de los adultos en edad de trabajar y empezaran a morir a miles o decenas de miles esas personas en edad activa que son necesarias para mantener no ya el más necesario tejido productivo (ese que nos suministra los bienes y servicios de primerísima necesidad ¡y no estoy hablando de Netflix o del último smartphone!). Porque las imágenes del actual acaparamiento y las estanterías vacías en supermercados de España como si esto fuera una república bananera

es para enviar directamente al Ejército para meter en cintura a tanto miserable insolidario que anda suelto, ese mismo que luego lo mismo sale al balcón a las 8:00 PM a aplaudir "solidariamente"). Y no digamos ya lo que pasaría sin murieran a miles esos profesionales muy mal pagados de los servicios esenciales (personal sanitario y de emergencias, policías, bomberos, etc.) que tras más de una década de brutales recortes neoliberales están trabajando bajo mínimos (y  muchas veces en situación crítica)  y de los que dependemos para mantener una sociedad mínimamente alejada de la barbarie que nos muestran esos films hollywoodienses de pandemias y que, a la vista de lo acaecido estas últimas semanas en medio mundo, ahora parecen casi documentales y no una simple ficción fruto de guionistas con mucha imaginación.

P.D. 1

Un estudio de hace unos años identificó más de 300 nuevas enfermedades infecciosas que han aparecido en las últimas décadas gracias a nuestro (y peligroso) estilo de vida. ¡Sigamos jugando a la ruleta rusa darwiniana!

P.D. 2

Y de regalo un video para reflexionar sobre el actual modelo socioeconómico:

 

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