domingo, 19 de abril de 2020

Coronavirus y correlaciones. Algunos datos preliminares. #Tomates con genes #noticias


En estos días duros de confinamiento que estamos pasando todos cuesta filtrar la información fiable de los muchos bulos que circulan por ahí. La verdad es que si hace tres meses me hubieran preguntado, yo hubiera sido incapaz de adivinar que llegaríamos a una situación como la actual. De hecho pensaba que no acabaríamos en un confinamiento ¿Por qué? Pues por que los últimos casos similares con virus similares o quedaron confinados cerca del origen como el brote de sars del 2013 o tuvieron un impacto muy limitado, como la gripe aviar, en la que compramos millones de dosis del único fármaco disponible, que al final no hicieron falta, y menos mal.

Es difícil hacer valoraciones en caliente, cuando estás en medio, ya que falta perspectiva. Sin embargo esta mañana en el muro de Facebook de Antonio Caridad (un amiguete que fue compañero de instituto y es profesor de geografía e historia), me he encontrado este post que no me resisto a compartir. Os pongo un extracto. El Post completó está aquí:

 

¿QUÉ PAÍSES HAN GESTIONADO MEJOR Y PEOR LA CRISIS DEL CORONAVIRUS?

Los cinco países con más muertes por coronavirus son Estados Unidos, Italia, España, Francia y Reino Unido, que casi coinciden con los cinco países más turísticos del mundo, que son Francia, España, Estados Unidos, China e Italia. Coinciden 4 de 5. Por el contrario, los que tienen menos muertos por coronavirus son Yemen, Sudán del Sur, Burundi, Bután y Mauritania. Ninguno de ellos está entre los 130 países más turísticos del mundo.

Esto me hace pensar que en el número de muertes por coronavirus no solo influye la gestión del gobierno de cada país, sino también si dicho estado recibe más o menos visitantes extranjeros. Los países muy turísticos, como España o Francia, tienen muchas más probabilidades de tener muchos muertos en caso de pandemia que países africanos o asiáticos a los que no viaja casi nadie. No es que Yemen, Burundi o Bután hayan gestionado muy bien la epidemia. Es que allí no viaja casi nadie y por eso allí apenas ha llegado la enfermedad.

Una vez dicho esto, he pensado en comparar el porcentaje del turismo mundial que recibe cada país con el porcentaje de muertos por coronavirus de cada uno. Así, si un estado tiene más casos que turistas, habría gestionado mal la crisis. Si tiene menos, la habría gestionado bien. Está claro que hay más factores que influyen, pero creo que estos dos (importancia del turismo y respuesta del gobierno) son con mucho los más importantes. Como analizar los 191 países del mundo hubiera sido muy laborioso, he reducido el análisis a los 25 con mayor PIB, que son los que tienen más importancia a nivel mundial y entre los cuales se encuentra España. Y esto es lo que me ha salido:

Resultado de dividir porcentaje de turistas por porcentaje de muertos por coronavirus (cuanto más arriba en la tabla, mejor lo han hecho)

1. Taiwán 266
2. Tailandia 140
3. Japón 23
4. Arabia Saudí 22
5. Australia 17,5
6. Corea del Sur 11
7. México 10,3
8. Rusia 9
9. Polonia 7
10. India 4,3
11. Indonesia 3,3
12. Turquía 3
13. Canadá 1,6
14. China 1,6
15. Suiza 1,1
16. Alemania 1,0
17. Holanda 0,6
18. Francia 0,55
19. Suecia 0,55
20. España 0,49
21. Brasil 0,35
22. Italia 0,31
23. Reino Unido 0,28
24. Estados Unidos 0,24
25. Bélgica 0,24

Es decir, que de los países importantes, los que mejor han gestionado la crisis han sido Taiwán, Tailandia y Japón. Todos ellos países asiáticos cercanos a China, algo que probablemente influyó en que tomaran medidas desde muy pronto. En cambio, los países más alejados de China, que veían la epidemia como algo que no les podía afectar, reaccionaron bastante tarde. Los que peor lo hicieron han sido Bélgica, Estados Unidos y Reino Unido, que, en comparación con los turistas que reciben, tienen muchos muertos por coronavirus. En cuanto a España, estamos en el puesto 20 de 25, con lo que somos uno de los que peor lo ha hecho. Se hicieron muy pocas pruebas en un principio, no se hizo un seguimiento de los contactos de los primeros afectados, no se hicieron controles a los que llegaban de Italia y se tardó mucho en prohibir eventos masivos. También influyó la lejanía a China, que hizo que nos confiáramos, y que España recibe muchos visitantes extranjeros. Pero aun así las cosas se hicieron peor que en la mayoría de los países, incluso comparándonos con el resto de estados europeos.

 

Obviamente es un análisis curioso, pero limitado. Para empezar no tenemos todos los datos. Las cifras de fallecidos tienen un grado de incertidumbre muy alto. ¿Arabia Saudí, Yemen, Indonesia o Burundi están comunicando con transparencia los fallecidos? Otro problema es que no todos los países están siguiendo el mismo criterio a la hora de computar a los fallecidos, ya que se hacen distinciones en función del lugar del fallecimiento, o de si existen patologías previas. Por poner un ejemplo. Durante mucho tiempo fue muy difícil evaluar la extensión y propagación del SIDA por que como causa de muerte se ponía a las enfermedades oportunistas a consecuencia de que el virus había liquidado al sistema inmune. Para el coronavirus no existe un criterio universal, de hecho dentro de España hay discrepancias entre comunidades autónomas. Y por supuesto hay muchos más factores que afectan a la mortalidad como son la capacidad y calidad del sistema sanitario (¿hay respiradores o no?), que sea público o privado (¿hay gente que no es tratada porque su seguro médico no lo cubre?), edad media de la población (¿hay más población mayor?), grado de desarrollo, clima, y un larguísimo etcétera.

Y si ya tratamos de medir los contagios, la cosa se complica mucho. Qué problema tenemos. Dos principalmente. El primero, la falta de tests, eso quiere decir que estamos muestreando a muy poca población y no son muestras al azar, sino gente que tiene los síntomas o sospecha que ha estado expuesta. Esto enlaza con el segundo problema. Hay gente que es portadora del virus, pero es asintomática. Si ahora mismo, con los datos que tenemos, calculamos la tasa de letalidad del virus (muertos dividos entre el total de infectados; no confundir con la mortalidad que son los muertos dividos entre el total de la población) nos sale que el virus tiene una mortalidad del 1,6% en Corea del Sur y del 4,8% en España. Esto lo califica como una letalidad alta, pero con una gran variación entre países. ¿Y que pasaría si llegan los tests, empezamos a hacer análisis a gente al azar y aparece que hay muchos más infectados? este escenario es posible, entre otros por supuesto. Si empiezan a corregirse el número de infectados con el mismo número de fallecidos, el virus, siendo el mismo, pasaría de ser muy letal a muy poco letal. Por poner un ejemplo, si hubiera 10 veces más infectados de los que creemos (y esta cifra es una de las que se maneja) la letalidad del coronavirus pasaría a ser similar que la de una gripe, con la diferencia que se ha infectado mucha más gente, y como no tenemos inmunidad ni  vacuna, así tenemos este desastre.

Y ya que estamos con datos preliminares y contagios, la agencia estatal de meteorología hace poco publicó un estudio donde comparó el índice de incidencia acumulado en los últimos 14 días definido como número de contagios nuevos diario por cada 100.000 habitantes con la temperatura promedio de correspondiente al mismo período por Comunidad Autónoma y encontró una correlación negativa, es decir, a más temperatura, menos contagios… lo que nos hace tener la esperanza de que a medida que avance la estación mejore el panorama, aunque insisto, datos muy preliminares, y con cifras imprecisas, aunque esto podría ser un factor de corrección sobre los datos de la correlación anterior de turismo-coronavirus. Como veis, analizar los datos no es fácil.

 

Y por último, un problema que explica la alta capacidad de infectar de este virus es que es muy estable en superficies. No tanto en papel, pero sí en metal, madera y sobre todo plástico, como indicaba otro estudio reciente. Si miramos todo en conjunto, parece que se junta viajar y estar en contacto con la gente, por lo que aeropuertos y estaciones han sido lugares de propagación. Un estudio reciente indicaba que uno de los factores que más contagios puede haber provocado son las bandejas del control de seguridad de los aeropuertos.

A toro pasado todos somos diestros, o como decían en South Park, el capitán a posteriori. Nos hace falta tiempo para hacer una valoración completa de que se ha hecho bien, y sobre todo, que se ha hecho mal. Pero de cara a un futuro, la estrategia tiene que centrarse en tratar de frenar el mayor número de contagios con las mínimas intervenciones posibles. Me atrevo a dar dos propuestas, que por supuesto el tiempo se encargará de corregir. Higienizar las bandejas entre control y control de seguridad en un aeropuerto y cámaras infrarrojas para monitorizar la temperatura corporal.

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