lunes, 27 de abril de 2020

Ozonoterapia para pacientes graves de COVID-19 con el aval de las autoridades sanitarias baleares ¡ahí es nada! #La Ciencia y sus Demonios #noticias


La actual pandemia coronaviral está relajando peligrosamente los protocolos médicos y está facilitando que todo tipo de chamanes intenten vender sus disparatados remedios casi con total impunidad. Y el caso es todavía más grave cuando profesionales médicos y autoridades sanitarias abandonan no sólo el método científico más básico, sino incluso el más mínimo racionalismo y se apuntan a probar desacreditadas pseudomedicinas sin ninguna base científica.

En momentos de crisis sanitaria como la actualmente provocada por la COVID-19 los sólidos (pero lentos) protocolos biomédicos establecidos pueden relajarse de manera excepcional y entonces pueden permitirse aproximaciones más arriesgadas o incluso algo heterodoxas. Pero lo que no puede ocurrir es que, en nombre de una emergencia sanitaria, profesionales médicos pierdan su tiempo y los escasos recursos de un sistema sanitario al borde del colapso en probar ¡una vez más! que una disparatada pseudomedicina no va a funcionar más allá de los siempre posibles, pero médicamente irrelevantes, casos anecdóticos de que la curación de un paciente en Francia y otros dos en Taiwán coincidió en el tiempo con la administración de tal o cual "tratamiento" sin base científica alguna.

Un verdadero científico, sobre todo en biomedicina en donde la salud y la vida de los pacientes está en riesgo, debe priorizar sus siempre escasos recursos humanos, de infraestructuras y financieros en encontrar la respuesta a la pregunta planteada en el menor tiempo posible y de la manera más eficaz y económica. Y ello es más prioritario si cabe en momentos como los actuales, en donde medio mundo exige para "ayer" un medicamento o terapia que palie los síntomas o mejor aún, que cure a los cientos de miles de pacientes que están muriendo en todo el mundo. Si nuestro investigador con bata blanca malgasta dichos recursos en estudiar abordajes obsoletos y desacreditados no sólo es un mal científico y peor médico, sino que pone en entredicho su capacitación y su profesionalidad. Y las autoridades sanitarias, lejos de fomentar este tipo de comportamientos que contravienen la más mínima praxis médica, deberían tomar cartas en el asunto y sancionar a estos chamanes con estetoscopio.

Pues bien, en un pequeño hospital de Ibiza, la Policlínica Nuestra Señora del Rosario se está utilizando como conejillos de indias a pacientes graves de la COVID-19 para un "tratamiento" desacreditado desde hace décadas como es la ozonoterapia, consistente en la insuflación de una mezcla de oxígeno y ozono al cuerpo por diversas vías. Por su alta reactividad química el ozono es un compuesto tóxico frente al cual cualquier tipo tejido vivo se daña, por lo que es utilizado habitualmente como un potente germicida industrial. Desde el punto de vista médico ha sido utilizado muy ocasionalmente en algunos casos de heridas infectadas muy localizadas, ya que puede actuar como una forma de cauterización química (siempre que se utilize de manera local) ya que mata tanto a patógenos como a células animales o vegetales.

Frente a infecciones más diseminadas por el organismo la ozonoterapia es impracticable puesto que las dosis necesarias para eliminar al patógeno son suficientes también para matar al paciente tal y como aseveró hace ya algunos años la agencia del medicamento estadounidense (FDA):

El ozono es un gas tóxico sin aplicaciones médicas conocidas; específicas, coadyuvantes o preventivas. Para que el ozono sea efectivo como germicida debe estar presente en una concentración mucho mayor que la tolerada con seguridad por personas y animales

Vamos, que traducido al Román Paladino el ozono sería ese "maravilloso" antimicrobiano que cumple el viejo refrán castellano de que "muerto el perro, se acabó la rabia". En dosis más bajas el ozono deja de ser letal, pero aún así sigue siendo muy peligroso puesto que al entrar en contacto con los tejidos libera gran cantidad de radicales libres que producen un rápido estrés oxidativo y un masivo daño celular, de tal manera que tal y como indica también la FDA:

Aunque se han informado efectos fisiológicos no deseados en el sistema nervioso central, el corazón y la visión, el efecto fisiológico predominante del ozono es la irritación primaria de las membranas mucosas. La inhalación de ozono puede causar suficiente irritación en los pulmones como para producir edema pulmonar. El inicio del edema pulmonar generalmente se retrasa algunas horas después de la exposición; por lo tanto, la respuesta sintomática no es una advertencia confiable de exposición a concentraciones tóxicas de ozono.

Pues bien a pesar de todo ello, los defensores de la ozonoterapia (como en cualquier otra pseudomedicina) aseguran que tiene efectos beneficiosos en multitud de enfermedades conocidas incluyendo cáncer, infecciones varias, esclerosis múltiple, artritis, enfermedades cardiovasculares, Alzheimer, enfermedad de Lyme entre otras y ahora también parece ser que con las recién descubiertas como es la actual pandemia coronaviral.

Ahora bien y centrándonos solo en las enfermedades infecciosas, que es el caso que nos ocupa, ¿cómo administrar el peligroso y más que tóxico ozono a un paciente de COVID-19? Dejar que lo inhale directamente para que así llegue rápidamente al foco infeccioso queda descartado porque, como ya alerta la FDA, sólo falta que un enfermo que ya tiene muy dañadas las vías respiratorias desarrolle un edema pulmonar. Otra forma sería introducirlo en el torrente sanguíneo a través de un catéter, pero el problema también es irresoluble ya que el suministro constante de ozono por vía intravenosa iría dañando primero a las células sanguíneas y después (dependiendo de la concentración y tiempo de administración) al endotelio de venas y arterias con la consiguiente posibilidad de muerte por falta de hematíes y/o la aparición de hemorragias masivas. Y todo ello mientras el coronavirus seguiría reproduciéndose tan tranquilamente en los pulmones del paciente.

Así que ¿cuál ha sido la "brillante" idea que han tenido los facultativos ibicencos con la colaboración de otros sanitarios de media España? ¡Pues agárrense, porque el método no tiene desperdicio! Según el artículo recientemente publicado [ver anexo final] en la "Revista Española de Anestesiología y Reanimación" se le sacan al paciente

150-200 mL de sangre […] en un recipiente que contenga anticoagulante

Después se añaden

50 μg/mL de ozono por cada mL de sangre […] agitar suavemente la botella una vez el ozono se mezcle con la sangre en el frasco y durante la administración

Y luego se realiza una

reinfusión en 10-15 minutos

de la mezcla de sangre "ozonizada" al paciente. Los autores concluyen el protocolo con:

Frecuencia de aplicación: diariamente, aplicar cada 6 horas si es posible hasta mejoría.

Así que ya ven, en un momento en el que el personal médico está sobresaturado y más que sobrepasado hay que realizar 4 veces día el protocolo de "extracción, mezcla con ozono y reinfusión" cuando cualquier persona, no ya con avanzados conocimientos biomédicos, sino recordando esa ciencia elemental aprendida en la enseñanza secundaria podrá concluir fácilmente que todo este "tratamiento" no es más que un absurdo sin sentido y una peligrosa pérdida de tiempo porque por ejemplo (y aquí dejo al lector reflexionar para que añada sus propias objeciones a este protocolo):

1.- Se sabe que el ozono es altamente reactivo y por ello se descompone muy rápidamente, por lo que tras la mezcla con la sangre y la posterior reinfusión durante 10-15 minutos ¿quedaría algo de ozono disponible para entrar en contacto siquiera con el torrente sanguíneo?

2.- En caso de que se mezclara un gran exceso de ozono en la pequeña muestra de sangre extraída ¿cómo podría llegar ozono suficiente a las vías respiratorias, después de haberse diluido entre los 5-6 litros de sangre que porta un adulto medio, sin haberse repartido y dañado todos y cada uno de los tejidos del paciente?

3.- ¿porqué una vez llegado el ozono (en el hipotético caso de que llegara algo) a los pulmones iba a matar selectivamente al virus y no dañar irreversiblemente (como ya se sabe por estudios previos) a las células el epitelio pulmonar produciendo una asfixia letal?

Por supuesto que los defensores del uso medicinal del ozono sugieren que este gas puede modificar algunas rutas metabólicas de las células sanguíneas que sobrevivan a este tóxico, pero pensar que "alterar" (sin dañar irreversiblemente) de manera inespecífica a un pequeño porcentaje de células sanguíneas del paciente puede servir para curar una infección por COVID-19, HIV, herpes, hepatitis varias, ébola, gripe, VPH, virus de Chikungunya o incluso hongos o bacterias, junto con la plétora de otras enfermedades etiológicamente muy distintas supuestamente tratables por el ozono suena a la habitual magia potagia de las pseudomedicinas, que supuestamente todo lo curan y en realidad para nada sirven. Así la Organización Médica Colegial de España indica claramente en su página web que a la ozonoterapia

se le atribuyen supuestos beneficios incluyendo el tratamiento de decenas de enfermedades (se han descrito hasta 114 enfermedades tratables), incluyendo ciertos tipos de cáncer, el asma, el enfisema, el SIDA, el pie diabético, la artritis, las enfermedades cardíacas y vasculares, esclerosis múltiple y enfermedad de Alzheimer. Se pueden encontrar en la literatura médica algunos artículos con resultados esporádicos o incluso algún ensayo clínico, como los que utilizan este método en el tratamiento de los dolores lumbares, que ofrecen resultados positivos aunque ninguno de ellos contrastable en la actualidad.

Esta misma organización profesional concluye taxativamente que

No hay ninguna evidencia científica creíble que avale el uso del ozono como un tipo de terapia médica, ni mucho menos como tratamiento del cáncer. Incluso puede ser peligroso. Se han publicado informes y artículos médicos sobre muertes de pacientes con este método.

Pues bien, este más que chapucero "tratamiento" (en la línea del también "experimental" propuesto por el presidente Donald Trump de ingerir detergente, lavavajillas y similares, ya que se sabe que matan al virus) no sólo está siendo puesto en práctica en el mencionado hospital ibicenco con la autorización del comité de calidad del centro hospitalario ¡pero qué se han fumado estos tipos, si a mí como investigador me ponen mil pegas si quiero realizar cualquier experimento que conlleve el más mínimo sufrimiento de los siempre útiles ratones de laboratorio!, sino también con el entusiástico aval de las autoridades sanitarias del gobierno de la Comunidad Autónoma balear.

ANEXO

Este artículo que tiene un curioso "corresponding author" que no firma con su correo corporativo como es habitual en cualquier publicación científica, sino con un sospechoso correo de Yahoo además de que en el artículo indica que es "Director Anaesthesia & ICU" de la mencionada clínica, aún cuando en la nota de prensa oficial se le rebaja a "médico adjunto de Anestesia y Reanimación". Y ya para rizar el rizo en esa misma nota de prensa se da por asegurado el

Éxito del primer ensayo clínico español con ozonoterapia para pacientes COVID-19 en Grupo Policlínica

cuando la realidad es que según el artículo no se indica ni el número de pacientes, ni si existe grupo de control, únicamente que

la muestra es aún pequeña, pero los resultados clínicos y analíticos con tan solo 2 sesiones de tratamiento están siendo espectaculares. Esperamos publicarlos en breve.

¡Menudo ensayo clínico más riguroso y sobre todo económico! a ver si aprenden las multinacionales farmaceúticas.

P.D.

Gracias a ese defensor de las magufadas que me alertó de la noticia con su "argumento" de que la ozonoterapia era buena, porque estaba siendo utilizada por estos chamanes insulares con bata que parecen haber olvidado los fundamentos de la ciencia así como la más mínima ética médica, individuos que no sólo están incapacitados para el ejercicio de la medicina sino que deberían volver a las clases del bachillerato elemental a ver si aprenden algunos conceptos básicos y algo de historia de la ciencia, que nunca viene mal.

 

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