jueves, 21 de mayo de 2020

Como hacerse millonario repitiendo los mismos viejos y erróneos "argumentos" religiosos #La Ciencia y sus Demonios #noticias


Está demostrado que la carrera científica tiene mucho trabajo, más sacrificio, pocos alicientes y menos recompensas económicas. Salvo, eso sí, que el investigador tire al cubo de la basura su ética y su rigor científicos, abjure de todo racionalismo y pensamiento crítico y se humille servilmente ante la superstición religiosa, ya que en este caso puede conseguir un generoso premio mejor dotado (y con mucho menos esfuerzo) que el Nobel.

El genético y cristiano Francis Collins acaba de conseguir su más cuantioso (pero sin embargo menos prestigioso) premio: 1,7 millones de dólares por repetir en un libro totalmente prescindible (del que por cierto ya hablé hace algún tiempo en Cyd) los viejos, manidos y más que erróneos y caducos "argumentos" de la teología cristiana de los dos últimos milenios, panfleto ¡pobres árboles talados para diseminar por el mundo esta sinrazón! que más parece escrito por esos padres de la iglesia del cristianismo primitivo que por un científico del siglo XXI.

Simplemente, por poner de ejemplo de uno de los "sesudos argumentos" del premiado libro acerca de la evolución dirigida por una entidad divina (cristiana por supuesto, que eso de los dioses elefante o cocodrilo son añagazas del Maligno para engañar a incautos y herejes) Collins escribe maravillado que

Tratando de llenar este universo (de otra manera estéril) con los seres vivos, Dios eligió el elegante mecanismo de la evolución para crear microbios, plantas y animales de todo tipo.

Y con ello sólo muestra patéticamente que de evolucionismo sabe poco y además parece que no ha leído mucho, porque hace ya más de un siglo que el mismísimo Darwin refutó a otro científico cristiano, que le presentaba este mismo argumento, con una demoledora crítica a estos infantiles argumentos sobre la "belleza de la naturaleza divinamente inspirada"

No puedo persuadirme de que un Dios benévolo y omnipotente haya creado a propósito los icneumónidos con la expresa intención de que se alimenten dentro de los cuerpos vivos de las orugas, o que un gato pueda jugar con los ratones [antes de matarlos].

Porque para cualquier persona mínimamente versada en evolucionismo queda meridianamente claro que quizás no haya mecanismos más despiadadamente "egoístas y sangrientos" que los derivados de la siempre inflexible selección natural. Procesos evolutivos que explican perfectamente como un pequeño depredador necesita aprender jugando a matar a sus presas

y porqué los niños sufren las más terribles enfermedades

Pero oiga usted, esto es lo bueno de la superstición religiosa que se premia ¡y más que generosamente! la ignorancia y la estulticia y por ello para cualquier científico mínimamente racional el generoso premio Templeton es como su sentencia de muerte intelectual.

P.D

Les dejo con un simpático video extraído de los divertidos, pero siempre irónicos, guionistas de "Los Simpson" sobre el tema

 

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